Twenty-Ninth Sunday in Ordinary Time, Year B-2018

From Vincentian Encyclopedia
Enthusiasm to Serve to the Bitter End

Jesus is the model of determined and enthusiastic service. His true followers also serve to the end with determination and enthusiasm.

One can rebuke Zebedee’s sons for not understanding and for being ambitious. But we cannot accuse them of unwillingness, indecision or lack of enthusiasm.

In the first place, they show willingness by following Jesus right away after being called. They follow him even before hearing about the twelve thrones for those who will judge the twelve tribes of Israel.

In the second place, the “sons of thunder” seem to be more determined than Jesus. For they ask him if he wants them to call fire from heaven to consume the unwelcoming Samaritans.

In the third place, the brothers surely show enthusiasm. After all, they say they can drink Jesus’ cup and are ready for his baptism.

So then, James and John are willing to follow the Messiah. They are ready also to share in the sufferings of the one who will give back the kingdom to Israel. They will suffer with him with enthusiasm to reign with him later. And Jesus does not fail to recognize that these two apostles are willing, determined and enthusiastic.

Jesus just needs to lay out something new that one must seek with firm decision and great enthusiasm.

Both the brothers and those who are angry at them need another explanation. The earlier explanation, the one after the discussion on who among them was the greatest, apparently did not work. It did not stop the Zebedees from making their shameless and divisive request.

Rightly, then, does Jesus bring them together. He reminds them of the abuse of power on the part of rulers over the Gentiles that everyone knows about. Then he lays out before the Twelve the new thing he is doing. It is now springing forth, though those blinded by power and misunderstanding do not see it.

And Jesus wants this new thing to mark his followers: “It shall not be so among you.” That is to say, a distinctive mark of Christians is not the will to power, but the will to serve. It marks Christ himself, to the giving up of the body and the shedding of blood. That is why true Christians do not look for the first places. Better than taking such places is being at the right or left of the Suffering Servant on Calvary.

Do we live in a post-truth era and face awful abuses of power? Let us fill ourselves, then, with enthusiasm because of the opportunity before us to make a difference. By conforming to Jesus’ new model of authority. By living up to what we celebrate at the Eucharist, able to feel for the weak. “Come then …, let us devote ourselves with renewed love to serve persons who are poor” (SV.EN XI:349).

Lord Jesus, fill our hearts with enthusiasm to follow you in serving others.


21 October 2018

29th Sunday in O.T. (B)

Is 53, 10-11; Heb 4, 14-16; Mk 10, 35-45


VERSIÓN ESPAÑOLA

Entusiasmo para servir hasta el extremo

Jesús es modelo de servicio con determinación y entusiasmo hasta el extremo. Sirven también determinados y entusiasmados hasta el fin sus verdaderos discípulos.

A los hijos de Zebedeo se les puede echar en cara su incomprensión y su ambición. Pero no se les puede acusar de falta de disponibilidad, de determinación ni de entusiasmo.

En primer lugar, queda patente la disponibilidad de Santiago y Juan, siguiéndole a Jesús nada más llamarlos él. Lo siguen, sí, sin oír ellos aún de los doce tronos para quienes juzgarán a las doce tribus de Israel.

En segundo lugar, parecen estar más resueltos que Jesús los «hijos del trueno». Pues preguntan, al no acogerlo los samaritanos: «Señor, ¿quieres que digamos que baje fuego del cielo que acabe con ellos?».

En tercer lugar, no dejan de indicar seguramente cierto entusiasmo los hermanos. Después de todo, se declaran capaces de beber el cáliz del Señor y de bautizarse con su bautismo.

Así que no solo están dispuestos Santiago y Juan a seguir al Mesías. Están listos también para participar en los padecimientos del que restaurará la soberanía a Israel. Con entusiasmo sufrirán con él, para luego reinar con él. Y no deja de reconocer Jesús que sí están disponibles, determinados y entusiasmados esos dos apóstoles.

Solo falta que plantee Jesús algo nuevo que hay que buscar con firme decisión y gran entusiasmo.

Necesitan otra aclaración tanto los hermanos como los indignados contra ellos. De nada sirvió, por lo visto, la aclaración anterior, después de la discusión sobre quién era el más importante. No les impidió a los Zebedeo presentar su petición descarada y divisiva.

Con razón, pues, los reúne Jesús. Les recuerda el abuso de poder, que se da por sabido, de parte de los gobernantes de los pueblos. Y luego les plantea a los doce lo nuevo que él realiza, que ya está brotando. No lo notan, sin embargo, los ambiciosos, los sin comprensión.

Y quiere Jesús que lo nuevo sea un distintivo de sus seguidores: «Vosotros nada de eso». Es decir, lo propio de los cristianos no es la voluntad de poder, sino la voluntad de servicio. Es lo propio de Cristo mismo, hasta la entrega del cuerpo y el derramamiento de la sangre. Por eso, los verdaderos cristianos no se buscan los primeros puestos. Mejor que ocupar estos puestos es estar a la derecha o la izquierda del Siervo sufriente en el Calvario.

¿Vivimos nosotros en la época de «posverdad» y enfrentamos abusos horrendos de poder? Llénemonos, entonces, de estusiasmo por la oportunidad para marcar una diferencia, ajustándonos al nuevo modelo de autoridad propuesto por Jesús. Viviendo de acuerdo con lo que celebramos en la Eucaristía, capaces de compadecernos de los débiles. Sí, «vayamos y ocupémonos con un amor nuevo en el servicio de los pobres» (SV.ES XI:273).

Señor Jesús, pon en nuestros corazones el entusiasmo para seguirte sirviendo a los demás.


21 Octubre 2018

29º Domingo de T.O. (B)

Is 53, 10-11; Heb 4, 14-16; Mc 10, 35-45