Twenty-Fourth Sunday in Ordinary Time, Year B-2021

From Vincentian Encyclopedia
Rumors, No; Intimate Knowledge, Yes

Jesus is the Christ, the Messiah, the Anointed. To know and confess him so is to go beyond rumors; it is to live and die like him.

There are rumors that Jesus is John the Baptist who is back to life. Or is Elijah who is expected to come before the Day of the Lord comes (Mal 3, 23). Or one of the prophets.

It takes strength and courage, of course, to go against such rumors. And Peter proves to have, by grace, what it takes. For God reveals to the lowly these things that he hides from the wise.

So then, Peter hits the mark; he states that Jesus is the Christ. But right away Jesus warns the disciples to say this to no one. He gave the same warning after the healing of the deaf and mute. It is as if the Teacher thought that the disciples better not add to the rumors. After all, there is much that they have to learn before they can think as God does.

Yes, they leave much to be desired about their training, though we must say that theirs is like ours. That is to say, it is a lifelong task (see also these links). But, yes, they are, —as Mark sees them—, part of the confusion, not of clarity.

For those who belong to Jesus´ inner circle do not understand him, or his mission, better than others. They are of little or no faith (Mk 4, 40); they do not get what he teaches them (7, 18; 9, 32). Are they naive or stubborn? For they argue who is the greatest among them, and they are not ashamed to show their ambitions. As though Jesus has not spoken about how crucial the cross is. That they be lowly or like children, that they serve. Yes, there is more that the Teacher has to show them.

No to rumors, but yes to knowing up close

There is much more that the we disciples should know so as not to belong to Satan. To be among Jesus’ own, cheap rumors and easy confessions are not enough for us. We have to know him in a person and in pain.

That is why we will carry our crosses as we walk with him to know him as the Christ. And his passion and death show best that he is it, says Mark.

Hence, to have faith is to welcome the cross, on which the body is given up and blood is shed. It is only through it that our liberation, salvation, from selfishness and greed that bring death, reaches its fullness. In it are hope and forgiveness for those who are naive, stubborn, and lack faith. The cross makes clear besides that conflict comes with doing good (SV.EN I:75). The wicked does beset the just one (Wis 2, 12). To live like Jesus means to die like Jesus (Phil 1, 21; SV.EN I:276; see this also).

There, at the foot of the cross, yes, is the best place to be (SV.EN I:155). If we do not run away from Jesus on the cross, it will be clear to us that he is the Son of God (Mk 15, 39).

Lord Jesus, let us be among your servants that do not turn back. Make us embrace you with a living faith that has works. For you are the first among the brothers and sisters who have no clothes, are hungry and thirsty. We shall thus know you not because of rumors, but up close, at the foot of the cross.


12 September 2021

24th Sunday in O.T. (B)

Is 50, 5-9a; Jas 2, 14-18; Mk 8, 27-35


VERSIÓN ESPAÑOLA

Rumores, no; conocimiento íntimo, sí

Jesús es el Mesías, el Cristo, el Ungido. Conocerlo y confesarlo así es ir más allá de los rumores; es vivir y morir como él.

Corren rumores de que Jesús es Juan Bautista redivivo. O es Elías, el que se espera venir antes de que llegue el Día del Señor (Mal 3, 23). O uno de los profetas.

Para ir contra la corriente, por supuesto, y no dejarse llevar por tales rumores, se necesitan fuerza y valentía. Y ésas no le faltan, por gracia, a Pedro. Es que Dios revela a los sencillos esas cosas que esconde a los sabios.

Así pues, acierta Pedro; afirma que Jesús es el Mesías. Pero de inmediato, se les advierte a los discípulos no decírselo a nadie. Y Jesús impuso también tal prohibición tras la curación del sordomudo. Es como si le gustase al Maestro que sus discípulos no añadan a los rumores que ya hay. Después de todo, a los discípulos les queda aún mucho por aprender para que piensen como Dios.

Ellos dejan mucho que desear, sí, en cuanto a su formación, aunque se ha de admitir que ésa es como la nuestra. Es decir, es una tarea para toda la vida (véase también estos enlaces). Pero, sí, los discípulos,—al parecer de Marcos—, forman parte de la confusión más que de la claridad.

Es que esos allegados de Jesús no le entienden, ni su misión, mejor que otros. Son de poca o ninguna fe (Mc 4, 40); no captan lo que se les enseña (7, 18; 9, 32). ¿Son ellos ingenuos o tercos? Pues discuten quién de ellos es el más grande, y delatan sus ambiciones (9, 34; 10, 37). Como si Jesús nunca les hubiera hablado de lo decisiva que es la cruz, la humildad, la pequeñez, la servitud. Sí, algo más les tiene que desvelar el Maestro.

No a los rumores, pero sí al conocimiento de cerca

Mucho más se les ha de dar a conocer a los discípulos para que no pertenezcamos a Satanás. Y para ser de Jesús, no nos basta con los rumores baratos y confesiones fáciles. Le hemos de conocer de modo personal y penoso.

Es por eso que, con nuestras cruces a cuestas, caminaremos con él, para que le conozcamos como Mesías. Y en su muerte y pasión se nos da a conocer de forma clara que lo es él, según Marcos.

Por lo tanto, tener fe es acoger la cruz, en la que se entrega el cuerpo y se derrama la sangre. Solo por ella se consuma nuestra liberación, salvación, de las fuerzas mortíferas del egoísmo y la codicia. En ella están la esperanza y el perdón para los ingenuos, tercos, no siempre fieles. Y deja claro la cruz que las contrariedades acompañan a los que hacen el bien (SV.ES I:143). Al justo, no cabe duda, se le acecha (Sab 2, 12). Vivir como Jesús quiere decir morir como él (Fil 1, 21; SV.ES I:320; véase también esto).

Allí, al pie de la cruz, sí, es el mejor lugar donde ponernos (SV.ES I:206). Si no nos huimos de Jesús en la cruz, nos quedará claro que él es Hijo de Dios (Mc 15, 39).

Señor Jesús, cuéntanos entre tus siervos que no se echen atrás. Que te abracemos con fe que se pruebe viva por las obras. Pues tú eres el primero de los hermanos y hermanas desnudos, hambrientos y sedientos. Así te conoceremos, no por los rumores, sino de cerca, al pie de la cruz.


12 Septiembre 2021

24º Domingo de T.O. (B)

Is 50, 5-9a; Stg 2, 14-18; Mc 8, 27-35