Twelfth Sunday in Ordinary Time, Year B-2021

From Vincentian Encyclopedia
Trials We Have to Go through to Be New

Jesus dies for us so that we may live for him and in him. To live so means to go through trials and thus get to be a new creation.

Jesus has been teaching the crowds with parables. One lesson is about trust in God who carries out fully what starts out, even if small, with his inspiration. But do not his disciples in particular need testing, even trials, to see if they really get it?

But there will be trials, whether meant or not, as the word “evening” suggests. For evening means darkness, night, is at hand. They both often mean chaos, danger, death, evil, sin.

And as if the “terror of the night” (Ps 91, 5) were not enough, Jesus tells his disciples, “Let us cross to the other side.” Hence, they make the crossing toward a strange, new, place.

But as it turns out, there are trials due to the crossing, not due to the strange world. For all of a sudden, their boat is at the mercy of a squall. It raises up the waves so that they break over the boat, and it starts to fill up with water.

Jesus, all the while, is in the stern, asleep on a cushion. For sleep comes at once to those who trust in God (Ps 4, 8). The disciples, for their part, afraid that they will drown, wake up the Teacher. They suggest that he really does not care. It seems, then, that they are in denial.

To believe in Christ is to go through trials for him (Phil 1, 29).

But Jesus does not mind what the disciples have said to him. He just gets up, rebukes the wind, and tells the sea to be quiet and still. The unclean spirits obeyed him (Mk 1, 27), so too do the wind and the waves. And then, he suggests, in turn, that the cowardice of the disciples shows that they still do not have faith.

Faith, yes, is crucial. But faith is not a tranquilizer that leaves us passive, apathetic, mediocre, lukewarm. Jesus makes clear that we have to face head on, with him, tough times.

Faith comforts us, but it gives us strength not so that we may stay lying down. Rather, so that we may get up and face the trials that turn up. So that we may dare cross to the other side that we do not know. We cannot be like the snails that are afraid of what is outside their shells (SV.EN XII:81). Through faith, yes, we can bear trials; they cannot take us away from the love of God in Christ Jesus (Rom 8, 37. 39). And we will get to be a new creation.

Lord Jesus, do not leave us in our lack of faith and strength. Grant that we do not falter in the face of trials.


20 June 2021

12th Sunday in O.T. (B)

Job 38, 1. 8-11; 2 Cor 5, 14-17; Mk 4, 35-41


VERSIÓN ESPAÑOLA

Pruebas que hay que atravesar para ser nuevo

Jesús muere por nosotros para que vivamos para él y con él. Tal vivir quiere decir atravesar pruebas y así lograr ser una nueva criatura.

Acaba de enseñar Jesús a las turbas con parábolas. Y una de las lecciones del día es sobre la confianza en Dios. Es que, por muy pequeño que sea lo iniciado por la inspiración de Dios, él lo lleva a pleno cabo. Pero, ¿no se les ha de hacer pruebas a los discípulos en particular, para ver si han captado la enseñanza?

Pero sean intencionales o no, las pruebas no pueden faltar, como da a entender la frase «al atardecer». Pues atardecer indica que caerán las tinieblas, la noche, las que con frecuencia quieren decir caos, peligro, muerte, mal, pecado.

Y por si no bastase el «espanto de la noche» (Sal 91, 5), Jesús dice a los discípulos: «Vamos a la otra orilla». Por lo tanto, emprenden la travesía hacia un lugar extraño, nuevo.

Pero resulta que las pruebas surgen debido a la travesía y no a un mundo extraño. Es que de pronto la barca está a merced de una tormenta. El viento alza las olas de modo que rompen contra la barca hasta llenarla de agua.

Jesús, mientras tanto, está a popa, dormido sobre un almohadón; los confiados en Dios en seguida se duermen (Sal 4, 8). Y los discípulos, por su parte, con temor de que se van a hundir, despiertan al Maestro. Le dan a entender que él no se preocupa de verdad de ellos. Parece, pues, que se niegan a aceptar la situación.

Creer en Cristo es atravesar pruebas por él (Fil 1, 29).

Pero no hace caso Jesús de lo que le ha dicho los discípulos. Le basta con ponerse de pie e increpar al viento, y mandarle luego al lago que se calle. Y así como le obedecieron los espíritus inmundos (Mc 1, 27), así lo hacen también el viento y las aguas. Entonces, les da a entender Jesús, a su vez, que la cobardía demuestra que aún no tienen fe.

La fe, sí, es decisiva. Pero la fe no es un calmante que nos deja pasivos, apáticos, mediocres, tibios. Deja claro Jesús que hay que afrontar con resuelto, junto con él, los momentos duros.

La fe nos conforta, pero el vigor que se nos da no es para que nos quedemos acostados. Es para que nos pongamos de pie y hagamos frente a las pruebas que se nos presenten. Para que nos atrevamos a ir a la otra orilla, desconocida. Pues no nos hemos de hacer como los caracoles que temen lo que hallan fuera de su concha (SV.ES XI:397). Por la fe, sí, soportaremos las pruebas; no nos pueden ellas apartar del amor de Dios en Cristo Jesús (Rom 8, 37. 39). Y lograremos ser de la nueva creación.

Señor Jesús, no nos dejes solos a los que carecemos de fe y fuerza. Haz que no decaigamos ante las pruebas.


20 Junio 2021

12º Domingo de T.O. (B)

Job 38, 1. 8-11; 2 Cor 5, 14-17; Mc 4, 35-41