Trinity Sunday, Year C-2016

From Vincentian Encyclopedia
Revelation in its fullness, love that is limitless

Jesus is the fullness of God’s revelation, and we Christians are to make Jesus known.

We sometimes try so hard to explain Christian revelation that we end up understanding it even less. More deplorable still are the excommunications churches decree solemnly against each other under the pretext of zeal for their differing explanations. With such excommunications, not unlike those associated with Filioque, we effectively deny what we try to explain.

Undoubtedly, we who are slow to believe need teachers to explain to us the Father’s revelation through Jesus. Moreover, we have the instruction, “Always be ready to give an explanation to anyone who asks you for a reason for your hope.” We are to do so, however, “with gentleness, reverence and a clear conscience.”

Forbidden to us, then, is the knowledge that inflates with pride, one that is divisive and destructive. Love does not allow it, since love is never boastful and always unifies and builds up. “It bears all things, believes all things, hopes all things, endures all things.”

Yes, those imbued with this love are humble. They recognize their lack of wisdom. They boast only in God who chooses the foolish, so that no one may boast before him.

Ignorance does not make those who remain in this love feel insecure. Nor do they try to cover it up by imposing themselves on others. They are unlike those who, claiming to have the last word on revelation, question the faith of those with different opinions. Those without pretensions do not judge before the appointed time. They are patient with themselves and, consequently, with others. They admit they only see as in a mirror. These words comfort them:

I have much more to tell you, but you cannot bear it now. When he comes, the Spirit of truth, he will guide you to all truth.


Indeed, only by loving one another with Jesus’ love will we get to understand the mystery of the Most Holy Trinity and reflect it by our union (see SV.EN IX:80, 82). This is the only way to taste the Wisdom that is ever ancient and ever new, and to make Jesus known.

St. Vincent de Paul indicates that those who announce the Good News to the poor should honor in a special way the mysteries of the Most Holy Trinity and the Incarnation (CR.EN X:2, 3). That is because, to modify slightly Vincent’s explanation, we have in the Eucharist the real presence of the Word’s love. This love floods our camp in order to be for us the revelation of the divine love that is poured out even into our sinful and earth-bound hearts through the Holy Spirit that is given to us.

Blessed be the holy and undivided Trinity!


May 22, 2016

Most Holy Trinity (C)

Prov 8, 22-31; Rom 5, 1-5; Jn 16, 12-15


VERSIÓN ESPAÑOLA

Revelación plena, caridad profunda

Jesús es la plenitud de la revelación de Dios, y a los cristianos nos toca dar a conocer a Jesús.

A veces demasiado tratamos de explicar la revelación cristiana que terminamos entendiéndola menos. Aún más lamentables son las excomuniones mutuas que se decretan a matacandelas so pretexto del celo que diferentes iglesias demuestran por sus diferentes explicaciones. Con tales excomuniones, semejantes a las relacionadas al Filioque, resulta negado efectivamente el mismo misterio que se trata de explicar.

Sin duda, los torpes para creer necesitamos a maestros que nos expliquen la revelación del Padre por medio de Jesús. Se nos instruye además: «Estad siempre prontos para dar razón de vuestra esperanza a todo el que os la pidiere». Lo hemos de hacer, sin embargo, «con mansedumbre y respeto y en buena conciencia».

Se nos prohíbe, pues, el conocimiento que infla, divide y destruye. No nos lo permite el amor que jamás se engríe, que siempre unifica y edifica, que «disculpa sin límites, cree sin límites, espera sin límites, aguanta sin límites».

Son humildes, sí, los imbuidos de este amor. Se reconocen no sabios. Solo se glorían en Dios que escoge a los necios, para que nadie pueda gloriarse ante él.

Quienes permanencen en este amor no por su ignorancia se sienten inseguros. Tampoco buscan encubrirla, imponiéndose a los demás. No son como aquellos que, pretendiendo tener la última palabra sobre la revelación, cuestionan la fe de los con opiniones diferentes. Los sin pretensiones no juzgan antes de tiempo. Son pacientes consigo mismos y, por consiguiente, con los demás. Admiten que solo ven como en un espejo. Se consuelan con estas palabras:

Muchas cosas me quedan por deciros, pero no podéis cargar con ellas por ahora: cuando venga él, el Espíritu de la Verdad, os guiará hasta la verdad plena.


De verdad, solo amándonos unos a otros con el amor de Jesús lograremos entender el misterio de la Santísima Trinidad y reflejarlo por nuestra unión (veáse SV.ES:106, 107). Solo así gustaremos la Sabiduría, tan antigua y tan nueva, y daremos a conocer a Jesús.

Indica san Vicente de Paúl que quienes anuncian la Buena Nueva a los pobres deben venerar de manera especialísima los misterios de la Santísima Trinidad y de la Encarnación, y que la mejor manera de hacerlo es mediante la Sagrada Eucaristía (véase RC.ES X:2, 3). Es que, por modificar un poco la explicación vicentina, en la Eucaristía se hace real y presente el amor del Verbo. Este amor se desborda en nuestro campamento para ser la revelación del amor divino que se derrama, por el Espíritu que se nos da, incluso en nuestros corazones pecaminosos y terrenales.

¡Bendita sea la santa e indivisible Trinidad!


22 de mayo de 2016

Santísima Trinidad (C)

Prov 8, 22-31; Rom 5, 1-5; Jn 16, 12-15