Thirty-Third Sunday in Ordinary Time, Year C-2016

From Vincentian Encyclopedia
Perseverance in seeking the Kingdom

Jesus is the sublime example of the person who attains salvation through perseverance in fostering the kingdom of God.

Jesus says, “Seek first the kingdom of God and his righteousness, and all these things will be given to you besides.” But he does not only preach; he also practices what he preaches. His life and works show his perseverance in fostering what matters most that God wants.

In the first place, at his baptism, he insists that he and John comply fully with the Father’s will. And doing thus what God wants, Jesus inserts himself into the group of the poor.

In the second place, Jesus resists the devil. The devil wants nothing more than to prevent him from carrying out fully his mission. But Jesus rejects the enticing idea of a magician messiah. He also refuses to be a presumptuous messiah who boasts of divine protection even in his childish games.

In the third place, Jesus resoundingly affirms that he worships God alone and trusts fully in him only. He does not put his trust in power or money. Exceedingly fleeting, power and money are not reliable. If they come from injustice and greed, they carry within them the seed of destruction.

The same God whom Jesus serves has entrusted to him the mission of evangelization.

The mission of God’s Anointed is to announce the Good News. And since it is the poor that he addresses, all the more reason he has to renounce power and wealth. He considers himself the lowly Messiah, the Lord’s Suffering Servant.

Indeed, Jesus counts himself among the poor. He proclaims them blessed, because the kingdom of God is theirs. Moreover, God reveals the mysteries of his kingdom to such people of simplicity and perseverance.

And poorer and more insecure than foxes and birds, Jesus goes around to towns and villages to carry out his mission. He teaches, proclaims the Gospel of the Kingdom and cures every disease and illness. With perseverance, he goes about doing good and denouncing both apathy and greed.

In the fourth place, Jesus’ perseverance in his hard work for the Gospel stands out until the end. He does not surrender to the Deceiver whom mockers represent. He pays no attention to those who tell him, “If you are the King of the Jews, save yourself.” Instead, he perfectd his sacrifice, crying out, “Father, into your hands I commend my spirit.”

So then, Jesus does not panic in the midst of trials and tribulations. Even in darkness, the sun of justice and healing shines upon him. He thus gives witness.

Lord, give us the grace of perseverance until death (SV.EN IX:284).


13 November 2016

33rd Sunday O.T. (C)

Mal 3, 19-20a; 2 Thes 3, 7-12; Lk 21, 5-19


VERSIÓN ESPAÑOLA

Perseverancia en la búsqueda del Reino

Jesús es ejemplo sublime del que alcanza la salvación con su perseverancia en la promoción del Reino.

Dice Jesús: «Sobre todo buscad el Reino de Dios y su justicia; lo demás se os dará por añadidura». Pero no solo dice, sino que hace lo que dice. Su vida y sus obras manifiestan su promoción con perseverancia de lo que importa sobre todo y desea Dios.

En primer lugar, en su bautismo insiste en que se haga completamente la volundad del Padre. Y haciendo así lo que quiere Dios, se introduce Jesús en el grupo de los pobres.

En segundo lugar, se resiste Jesús al diablo. Éste no quiere nada más que impedirle a llevar a pleno cabo su misión. Pero Jesús rechaza la idea tentadora de un mesías mago. También rehúsa ser un mesías presuntuoso que, tentando a Dios, se presume de la protección divina incluso en sus chiquilladas.

En tercer lugar, rotundamente afirma Jesús que adora solo a Dios y solo en él confía totalmente. No pone su confianza en el poder ni en el dinero. Demasiado caducos, el poder y el dinero, entonces, no son de fiar. Y ganados con injusticia y codicia, llevan dentro de sí mismos la semilla de destrucción.

El mismo Dios, al cual da culto Jesús, le ha confiado la misión de evangelización.

La misión del Ungido de Dios es anunciar la Buena Noticia. Y siendo los pobres las personas a quienes se dirige Jesús, mayor razón tiene para renunciar el poder y la riqueza. Se toma por Mesías humilde, por Siervo Sufriente del Señor.

Sí, se cuenta Jesús entre los pobres. Los proclama dichosos, porque de ellos es el reino de Dios. Además, a esta gente de sencillez y perseverancia revela Dios los misterios de su reino.

Y más pobre e inseguro que las zorras y los pájaros, recorre Jesús pueblos y aldeas para cumplir con su misión. Enseña, anuncia la Buena Nueva del Reino y sana toda clase de enfermedades y dolencias. Con perseverancia pasa haciendo el bien y denunciando la indiferencia y la codicia.

En cuarto lugar, hasta el fin sobresale la perseverancia de Jesús en los duros trabajos del Evangelio. No se rinde al Engañador que se presenta en la persona de los burladores. Desatiende a los que le dicen: «Si eres tú el rey de los judíos, sálvate a ti mismo». Consuma más bien su sacrificio, clamando: «Padre, a tus manos encomiendo mi espíritu».

Así pues, Jesús no tiene pánico en medio de pruebas y tribulaciones. En la oscuridad, le ilumina el sol de justicia y sanación. Así da testimonio él

Señor, danos la gracia de perseverancia hasta la muerte (SV.ES IX:332).


13 Noviembre 2016

33º Domingo de T.O. (C)

Mal 3, 19-20a; 2 Tes 3, 7-12; Lc 21, 5-19