Thirty-Third Sunday in Ordinary Time, Year B-2018

From Vincentian Encyclopedia
Good News of Jesus in a World of Bad News

Jesus embodies the Good News that he brings to those who live in a world of bad news. He expects Christians to do likewise.

Sadly, women, children and those with disabilities often do not count. But the good news is that Jesus protects women against heartless and overbearing men. He also lets children come to him; he embraces and blesses them. And he calls Bartimaeus to tell him in the end, “Go your way; your faith has saved you.”

The disciples find surprising the teaching that it is hard for wealthy people to enter the kingdom of God. But Jesus has good news for the overly astonished disciples, “All things are possible for God.”

Reports of abuses on the part of some church leaders are undoubtedly shocking. And admittedly, those who are really guilty conceal rather than reveal the authentic face of the Church and of Christianity. They run the risk, too, of receiving a very harsh judgment. But there is also good news: there are among us people who embody “the best of the Church.” They are like the poor widow who gives all she has.

Jesus is the Good News that sums up all good news.

Jesus tells us beforehand about the destructions, trials and tribulations that we will have to go through. Making up this warning also is his teaching about the end of the world as we know it.

This world, yes, has an end. Apparently, even today’s science says so. So then, in spite of the great progress modern civilization has made, we must not be carried away by presumption.

But we have no reason either to give up in gloom. The disappearance of this world will open the way to the appearance of the Son of Man. He will come to bring about fully the kingdom of God. He will bring to fulfillment what he has ushered in by going about doing good. By welcoming those whom many deem throwable, by making possible the impossible for human beings, by sacrificing himself for sins.

Like Jesus, true disciples do not let people hear only the bad news. Deadly shootings, for example, or destructive fires, or abuses, lies and guiles that those in power foster. Genuine Christians proclaim the Good News. They embody it through their meekness, simplicity or truthfulness, humble service in every way, and with others (SV.EN XII:77). Moreover, they make sacrifices to do zealously the good things that God shows them to do (SV.EN XII:82).

Lord Jesus, we proclaim your death until you come. Help us grasp that death is part of the Good News.


18 Noviembre 2018

33rd Sunday in O.T. (B)

Dan 12, 1-3; Heb 10, 11-14. 18; Mk 13, 24-32


VERSIÓN ESPAÑOLA

Buena Noticia de Jesús en un mundo de malas noticias

Jesús en persona es la Buena Noticia que se anuncia en un mundo de malas noticias. Se espera de los cristianos que la personifiquen también.

Lamentablemente, no cuentan con frecuencia las mujeres, los niños y los discapacitados. Pero la buena noticia es que Jesús defiende a las mujeres de la dureza del corazón machista. También deja a los niños acercarse a él; los abraza y los bendice. Y llama a Bartimeo para decirle por último: «Anda, tu fe te ha salvado».

Les sorprende a los discípulos la enseñanza de que difícilmente entrarán los ricos en el reino de Dios. Pero les da Jesús a los espantados la buena noticia. Pues les dice: «Dios lo puede todo».

Indudablemente, son escandalosos los reportes de abusos por parte de unos miembros de la jerarquía. Y los realmente culpables velan ciertamente más bien que revelan el genuino rostro de la Iglesia y del cristianismo. Corren el riesgo también de recibir «una condenación más rigurosa». Pero hay buena noticia también: no faltan entre nosotros personas quienes personifican «lo mejor de la Iglesia». Son como la viuda que, pasando necesidad, entrega todo lo que tiene para vivir.

Jesús es la Buena Noticia que resume todas las buenas noticias.

Jesús nos previene a los cristianos de las destrucciones, pruebas y tribulaciones que tendremos que soportar. Forma parte de esa prevención su enseñanza sobre el fin del mundo tal como lo conocemos.

Tiene fin, sí, este mundo. Parece que incluso la ciencia moderna se pone de acuerdo. Así que no hemos de dejarnos llevar por la presunción, no obstante los grandes avances de la civilización actual.

Pero tampoco tenemos razón para ceder a la desesperanza y la morbidez. Es que la desaparición de este mundo abrirá camino a la aparición del Hijo del Hombre. Vendrá él para establecer plenamente el reino de Dios. Completará Jesús lo que ha inaugurado por pasar haciendo el bien. Por acoger a los tomados desechables por muchos, por hacer posible lo imposible para los hombres, por sacrificarse por los pecados.

Como Jesús, los verdaderos discípulos no deja que la gente oiga solo las malas noticias. Los disparos fatales de arma de fuego, por ejemplo, los abusos, las mentiras y los engaños que los poderosos promueven. Los genuinos cristianos proclaman la Buena Noticia. La encarnan mediante su mansedumbre, su sencillez o veracidad, su servicio de todas las maneras y con los demás (SV.ES XI:393). Se mortifican además para abrazar todo lo que Dios nos dé a conocer que pide de nosotros (SV.ES XI:398).

Señor Jesus, anunciamos tu muerte hasta que vuelvas. Ayúdanos a comprender que la muerte forma parte de la Buena Noticia.


18 Noviembre 2018

33º Domingo de T.O. (B)

Dan 12, 1-3; Heb 10, 11-14. 18; Mc 13, 24-32