Thirty-Third Sunday in Ordinary Time, Year A-2017

From Vincentian Encyclopedia
Faithful, and not lazy, followers of Jesus

Going up to heaven, Jesus entrusts gifts and talents to his disciples. He expects them to be faithful, no matter the kind or the amount of the gifts or talents they receive.

In the parable of the talents, the good and faithful servants are those who right away trade with their talents. They double the amount their master has entrusted to them.

Wicked and lazy, on the other hand, is the servant who hides his talent in a hole in the ground. No, he does not do anything bad. That is to say, he ends up receiving condemnation for a sin of omission.

And Jesus could possibly condemn us also for our sins of omission. That is because we could easily end up putting our own security ahead of the kingdom of God. Does our righteousness really surpass that of the scribes and Pharisees? Perhaps our search for the righteousness of God consists in no more than strict religious observance.

And we who have become today’s scribes and Pharisees also regard others as less important than ourselves. Moreover, we believe we have more merits before God because we fulfill our religious duties. We, then, settle for this, believing it is enough for us to attain our own salvation. Consequently, the salvation of sinners, of the Gentiles, of the simple people is of no interest to us any longer. And we exclude them besides.

But it is not enough for the faithful disciples to attain their own salvation, if their neighbors do not attain it. No, it is not enough for them to love God, if their neighbors do not love him (cf. SV.EN XII:215). The faithful followers of Jesus are about furthering the kingdom of God more than their own possessions (SV.EN III:527). Far from being lazy, they do what the diligent and caring wife does. And they stay alert and sober. They also put the growth of the Kingdom ahead of their own interests.

Lord Jesus, you call us to your service and to table of your bread and word. Make us faithful stewards of your many gifts for the sake of our brothers and sisters. And let us share your everlasting joy.


19 November 2017

33rd Sunday in O.T. (A)

Prov 31, 10-13. 19-20. 30-31; 1 Thes 5, 1-6; Mt 25, 14-30


VERSIÓN ESPAÑOLA

Fieles seguidores de Jesús, no holgazanes

Al subir al cielo, Jesús confía a sus discípulos dones y talentos. Espera él que los discípulos sean fieles, no importa la clase o la cantidad de los dones o talentos recibidos.

En la parábola de los talentos, son fieles y cumplidores los empleados que enseguida negocian con los talentos. Esos empleados ganan para su amo el doble de la cantidad confiada.

Es negligente y holgazán, en cambio, el empleado que esconde en un hoyo en la tierra el talento recibido. No, no comete el empleado ninguna acción mala. Es decir, resulta condenado él por un pecado de omisión.

Y por pecados de omisión posiblemente nos condene Jesús a los que nos decimos seguidores suyos. Es que nosotros también fácilmente podemos acabar anteponiendo la seguridad personal al reino de Dios. ¿Supera realmente nuestra justicia la de los escibas y fariséos? Quizás nuestra búsqueda de la justicia de Dios consiste en nada más que la observancia estricta religiosa.

Y los que nos hemos convertido en escribas y fariseos modernos también consideramos inferiores a los demás. Nos creemos además con más méritos ante Dios, porque cumplimos con nuestros deberes religiosos. Con esto nos conformamos luego, pensando que nos basta con salvarnos. Por tanto, ya no nos interesa la salvación de los pecadores, de los gentiles, de la gente sencilla. Y a éstos los excluimos además.

Pero no les basta a los fieles discípulos con salvarse, si sus prójmos no se salvan. No, no les basta con amar a Dios, si sus prójimos no lo aman (véase SV.ES XI:553). Los fieles seguidores de Jesús tienen realmente más interés en extender el reino de Dios que sus posesiones (SV.ES III:488-489). Lejos de ser holgazanes, hacen lo que la mujer hacendosa, manteniéndose vigilantes y despejados. Y anteponen el crecimiento del Reino a sus propios intereses.

Señor Jesús, nos llamas a tu servicio y a la mesa de tu pan y de tu palabra. Haz que seamos fieles administradores de tu multiforme gracia en favor de nuestros hermanos. Y déjanos pasar un día a tu banquete celestial.


19 Noviembre 2017

33º Domingo de T.O. (A)

Prov 31, 10-13. 19-20. 30-31; 1 Tes 5, 1-6; Mt 25, 14-30