Thirteenth Sunday in Ordinary Time, Year C-2022

From Vincentian Encyclopedia
Strong Resolve to Walk with Jesus

Jesus is strong in his resolve to go to Jerusalem to live his Paschal Mystery. To be his disciple means to walk with him to the end.

Jesus sets out for Jerusalem. He has sent messengers ahead of him to prepare his way, as John did. On the way, the Teacher shows what to be of his way means. He makes known, in the first place, that one has to be strong and brave to walk with him.

He is, of course, the sign others will speak against, for to do good is to let conflict in (SV.EN I:75). But besides this, it is clear that his way does go through places of opposition. Those who are locked up in their race or ethnic group do not welcome him. They do not even know why he is going to Jerusalem; they just go along with the tribe or the flock. Not rarely, stereotypes win; one is judged guilty by association.

Still, “strong” has nothing to do with violence and revenge. Jesus does not allow them. He does not even want that one calls another “fool.” For only God may do so; just in a story, though, in fiction.

And so, for the true Christian, strong means weak; such one can do all (see also Rom 8, 37).

Hard and strong teaching

Jesus teaches, in the second place, that to be strong is not just about not being hindered by rejection. And to teach more, he uses three short sayings that are true to life, tough, strong, sharp, baffling.

What the three sayings drive at is that to be strong and brave also means not to fear the simple life. God’s kingdom demands such life. For to walk with Jesus means to go with him from place to place to preach the Good News. Theirs is the mission to give a strong witness to God’s mercy by word and deed.

Hence, those who proclaim the Good News to the poor do not trade the outskirts for great city centers. No, they are not after power, honors, lavish entertainments or promotions; they want to serve, not that others serve them.

Nor do they let worries about things of the world delay them. They grasp that what is worth most is the kingdom of God. That is why they seek it first; they are sure that to be of it is to get from God, too, all that they need.

Needless to say, these three sayings strike those who hear them. And they get etched on the mind easier. Most of all, it puts in doubt the usual way of thinking and living.

After ll this, what is there to say next is: Do such sayings of Jesus lead us to repent and to believe in truth in the Good News? To walk with him to the end, to giving up the body and to shedding blood?

Lord Jesus, let your Spirit guide us, so that we may be strong in our resolve to stay on your path. And to be at your beck and call to follow you and work with you.


26 June 2022

13th Sunday in O.T. (C)

1 Kgs 19, 16b. 29-21; Gal 5, 1. 13-18; Lk 9, 51-62


VERSIÓN ESPAÑOLA

Fuerte decisión de caminar con Jesús

Jesús toma la fuerte decisión de ir a Jerusalén para vivir su Misterio Pascual. Ser su discípulo quiere decir caminar con él hasta el fin.

Se pone en camino Jesús hacia Jerusalén. Han ido delante de él unos mensajeros para prepararle, al igual que Juan, el camino. Mientras camina, el Maestro enseña lo que quiere decir ser de su camino. Da a entender, en primer lugar, que hay que ser fuerte y valiente para caminar con él.

Desde luego, él es señal de contradicción, que hacer el bien es provocar conflictos (SV.ES I:143). Pero además de esto, se ve que su camino pasa por lugares de contradicciones. No lo reciben los que se encierran en su raza o etnia. Ni saben la razón del caminar a Jerusalén, pero igual no le quieren; andan no más con la tribu o la grey. No rara vez, ganan los estereotipos; se le juzga culpable al otro por asociación.

Con todo, «fuerte» no tiene que ver con la violencia y la venganza. No las permite Jesús. No quiere incluso que a uno se le diga «necio». Es que solo Dios lo puede llamar así al hombre; pero en un cuento no más, de modo ficticio.

Así que, para el verdadero cristiano, fuerte quiere decir débil; todo lo puede él (véase también Rom 8, 37).

Enseñanza dura y fuerte

Enseña Jesús, en segundo lugar, que ser fuerte no solo se trata de no dejarse impedir por los rechazos. Y para enseñar más, se sirve él de tres dichos cortos de la vida y de carácter recio, fuerte, agudo, desconcertante.

Hacen notar los tres dichos que ser fuerte y valiente quiere decir también no temer la vida sencilla. Tal vida la exige el reino de Dios. Pues caminar con Jesús quiere decir ir con él de un lugar a otro para predicar la Buena Noticia. Es tener la misión de dar fuerte testimonio, de palabra y de obra, de la misericordia de Dios.

Por lo tanto, los que anuncian la Buena Noticia a los pobres no cambian las periferias por los centros grandes de las ciudades. No, no buscan poder ni honores, agasajos o ascensos; quieren servir, y no que se les sirva.

Tampoco se dejan detener en el camino por preocuparse de las cosas de este mundo. Captan, sí, que lo que más vale es el reino de Dios. Es por eso que lo buscan antes que nada. Pues tienen la certeza de que ser del reino de Dios es recibir también de él las demás cosas que necesitan.

Está de más decir que los tres dichos llaman la atención de los que los oyen. Y se graban de forma más fácil en la mente. Sobre todo, ponen en duda el modo usual de pensar y vivir.

Dicho todo esto, nos queda por decir: ¿Nos llevan tales dichos de Jesús a arrepentirnos y a creer de verdad en la Buena Noticia? A caminar con él hasta el fin, hasta entregar el cuerpo y derramar la sangre?

Señor Jesús, déjanos guiar por tu Espiritu, para que tomemos la fuerte decisión de caminar por tu senda. Y de ponernos a tus órdenes, a seguirte y a trabajar contigo.


26 Junio 2022

13º Domingo de T.O. (C)

1 Re 19, 16b. 29-21; Gál 5, 1. 13-18; Lc 9, 51-62