Thirteenth Sunday in Ordinary Time, Year A-2020

From Vincentian Encyclopedia
Illusions about Our Lord Jesus Christ

Jesus is the Suffering Servant of the Lord. Those who truly know him do not have illusions about him.

The Teacher gives the Twelve full disclosure. For he does not want them to have illusions about how much it costs to be an apostle. After all, this is what calling them friends means. That is, he tells them everything that he hears from his Father (Jn 15, 15). And he tells him that he is his beloved Son, and with him he is well pleased (Mk 1, 11; Lk 3, 22).

Jesus understands, then, that he is the Suffering Servant (Is 42, 1-4; 49, 1-6; 50, 4-7; 52, 13 – 53, 12). And so, since he is a friend, better than Jonathan, who was more true to David than to his own father (1 Sam 20), he does not hide it from his friends.

No, Jesus does not want his friends to have illusions. He does not only want them to have beliefs that match the truth. He also wants them to follow him as their true beliefs show him. This means that they have to grasp that, if the world hates them, it does so since it hates him first (Jn 15, 18). And so, they have the chance to prove they are true friends as they become fit for him.

Illusions that cheat; illusions that give hope

And to be fit for Jesus is to follow him and put him first, and ahead, of those who are one’s own flesh and blood. It means besides one has to carry his or her cross, and follow him. There is such dare, for often to do anything good brings strife (SV.EN I:75). Jesus himself loses his life since he opts for the poor and the powerless (Father Maloney, 34). The cross is his as he speaks against injustice, selfishness and greed. And he also stands up to the powerful. No, one cannot be with the poor and crucified masses and not end up on the cross.

And sadly, those who stand for the Good News, and its values, suffer at times at the hands of their own kin. But one should not let the concerns of the family trump the kingdom of God and his righteousness.

And so, the disciples who want to be served and seek seats of power fool themselves. For Jesus does not do so, and it should not be so among his own. On the other hand, the illusions that give rise to hope for a more just and human society where there is fellowship are those of service. And of giving up of the body and of shedding blood. But one prepares for such heroism as one gives only a cup of cold water to one of the littles ones.

Lord Jesus, grant us who were baptized into your death to live a new life. May our wish to follow you be more than just one of many illusions. As Prophet Elisha shows, no one can outdo you in goodness; make us like you.


28 June 2020

13th Sunday in O.T. (A)

2 Kgs 4, 8-11. 14-16a; Rom 6, 3-4. 8-11; Mt 10, 37-42


VERSIÓN ESPAÑOLA

Ilusiones sobre nuestro Señor Jesucristo

Jesús es el Siervo Sufriente del Señor. Los que lo conocen de verdad no se hacen falsas ilusiones sobre él.

Les proporciona el Maestro a los doce plena divulgación. Es que no quiere que se hagan ellos falsas ilusiones sobre el costo de ser apóstol. Precisamente, los llama amigos, pues les da a conocer todo lo que oye a su Padre decir (Jn 15, 15). Y su Padre le dice que él, su Hijo amado, es su preferido, su predilecto (Mc 1, 11; Lc 3, 22).

Se le da a entender a Jesús, sí, que él es el Siervo Sufriente (Is 42, 1-4; 49, 1-6; 50, 4-7; 52, 13 – 53, 12). Y, por tanto, como amigo, mejor que Jonatán, que era más fiel a David que a su propio padre (1 Sam 20), no lo esconde él a sus amigos.

No, no quiere Jesús que sus amigos alberguen ilusiones sobre él. Y no solo quiere que las creencias que tienen ellos correspondan a la realidad. Es que busca también que a él lo sigan ellos según las creencias correctas que él les da. Es decir, han de entender que, si el mundo los odia, es que el mundo lo odia primero (Jn 15, 18). Así se les presenta la oportunidad de mostrarse amigos veraces mientras se hacen dignos de él.

'Ilusiones que engañan; ilusiones que despiertan esperanza

Ser digno de Jesús significa seguirlo más que a los parientes, y también cargarse uno con su cruz y seguirlo. Se nos plantea este reto, pues con frecuencia, hacer algún bien provoca conflictos (SV.ES I:143). Jesús mismo pierde su vida por optar por los pobres y los desposeídos de poder. La cruz se hace suya por denunciar él la injusticia, el egoísmo y la codicia. Y hace frente también a los poderosos. Sí, estar con los crucificados quiere decir acabarse uno crucificado.

Y, lamentablemente, son los parientes a veces quienes hacen sufrir al que promueve los valores de Evangelio. No, los intereses de la familia no valen más que el reino de Dios y su justicia.

Se engañan, por tanto, los discípulos que quieren ser servidos y se buscan los puestos de poder. Pues, no así lo hace Jesús ni debe ser así entre los suyos. En cambio, las ilusiones que suscitan la esperanza de una sociedad más justa, humana y solidaria son las de servir. Y de entregar el cuerpo y derramar la sangre por los demás. Pero no se llega a tal heroísmo si no se prepara para él con dar solo un vaso de agua fresca a uno de los pequeños.

Señor Jesús, concédenos a los bautizados en tu muerte andar en una vida nueva. Que nos sea más que ilusiones nuestro deseo de seguirte. Haz que seamos como tú; a ti nadie supera en generosidad, como nos lo da a entender el profeta Eliseo.


28 Junio 2020

13º Domingo de T. O. (A)

2 Re 4, 8-11. 14-16a; Rom 6, 3-4. 8-11; Mt 10, 37-42