Thirteenth Sunday in Ordinary Time, Year A-2017

From Vincentian Encyclopedia
Better for us is shame, rather than praise

Jesus is the embodiment of the truth that it is better to receive shame than praise from the world.

The world cannot accept the Word. The Word is in the world but the world does not know him even. Though coming to his own, the Word is still not acceptable. Worldly Jews, of course, do not show what is best in Judaism. But those who receive the Word get new life as their great reward, which is better than the return the woman from Shunem got.

But the truth is the Word has become like us in every way but sin. Sure, a mother gave birth to him just as to each one of us. Mary, however, conceived through the Holy Spirit. Virginity is no hindrance to this greater and better power of all.

Jesus, then, is the son of Mary and heir to the throne of David. But better still, he is at the same time the Son of the Most High. The only thing is that it is hard for his own to see his messianic and divine character.

That was because his birth took place in the city of David, far from the capital, from the kingly palace. Joseph saw Mary give birth to Jesus in an animal shelter. She did not lay him in a princely crib, but in a manger, which showed the newborn as food.

Yes, Jesus shows by words and works that is better that others swallow him up than he swallows up others. He teaches the same lesson by giving us the Eucharist. Moreover, the washing of the feet, sign of love to the end, highlights that to serve is better than to be served.

Better than what the world fosters is what it scorns in the teaching and example of Jesus.

The foolishness of God in Jesus is wiser than the wisdom of the world. And stronger than worldly strength is divine weakness, whose peak is the cross. That is why we receive the teaching that God chooses the lowly and despised of the world, those who count for nothing.

And to the scandal of Jews and the shock of pagans, Jesus proclaims the beatitudes. Better to be poor, serving God wholly and the neighbor as ourselves, than be rich, but serving money. Challenging us as well is the gospel reading today.

Lord, make us rejoice with those who rejoice and weep with those who weep and, thereby, become better than beasts (SV.EN XII:222). Let us see God increasingly better. Grant us peace, blessing even those who persecute us.


2 July 2017

13th Sunday in O.T. (A)

2 Kings 4, 8-11. 14-16a; Rom 6, 3-4. 8-11; Mt 10, 37-42


VERSIÓN ESPAÑOL

Mejor la reprobación que la aprobación

Jesús es la verdad en persona de que es mejor ser reprobado que aprobado por el mundo.

El mundo no puede aceptar al Verbo. Está el Verbo en el mundo, pero el mundo no lo conoce siquiera. Y aun viniendo a los suyos, el Verbo permanece inaceptable. Los judíos mundanos, desde luego, no representan lo mejor que hay en el judaísmo. Pero a cuantos reciben al Verbo se les paga con la vida nueva, mejor que lo que recibió la sunemita.

Pero la verdad es que el Verbo se ha hecho semejante a nosotros en todo, menos en el pecado. Cierto, igual que todo humano, ha nacido de una madre. María, sin embargo, concibió por el Espíritu Santo. A esta fuerza mayor y mejor de todas, no le impidió la virginidad.

Así que Jesús es hijo de María y revelado también como heredero del trono davídico. Pero mejor todavía, es Hijo, a la vez, del Altísimo. Solo que les resulta difícil a los suyos reconocer tanto su carácter mesiánico como su condición divina.

Era que nació él en la ciudad de David, lejos de la capital y del palacio real. José vio a María dar a luz a Jesús en un lugar para animales. No lo acostó, pues, en una cuna noble, sino en un pesebre, lo cual indicaba el carácter de alimento del recién nacido.

Sí, Jesús enseña, de palabra y de obra, que es mejor dejarse consumir que consumírselo todo. La misma enseñanza se nos imparte en la institución de la Eucaristía. El lavatorio además de los pies, símbolo del amor hasta el extremo, resalta que servir es mejor que ser servido. Mejor que lo que promueve el mundo es lo que desprecia en la doctrina y ejemplo de Jesús.

La locura de Dios manifestada en Jesús es más sabia que la sabiduría del mundo. Y más fuerte que la fortaleza mundana es la debilidad divina cuyo colmo es la cruz. Se nos enseña, pues, que Dios escoge a la gente baja del mundo, lo despreciable, lo que no cuenta.

Y para escándalo de los judíos y asombro de los paganos proclama Jesús las bienaventuranzas. Mejor servir pobres a Dios totalmente y al prójimo como a nosotros mismos que servir ricos al dinero. Se nos plantean además los desafíos del evangelio de hoy.

Señor, haz nos alegremos con los alegres y lloremos con los que lloran, haciéndonos mejores que las bestias (SV.ES XI:561). Ojalá veamos a Dios cada vez mejor. Concédenos paz, bendiciéndoles incluso a los que nos persiguen.


2 Julio 2017

13º Domingo de T.O. (A)

2 Re 4, 8-11. 14-16a; Rom 6, 3-4. 8-11; Mt 10, 37-42