Third Sunday of Easter, Year C-2019

From Vincentian Encyclopedia
Together as Followers of Jesus Christ

Jesus gives us the perfect example of love. He wants us, who call him ‘teacher’ and ‘master,’ to do together also what he has done for us.

Together are some followers of Jesus. They are less than twelve. The group, then, is not meant to represent Israel with its twelve tribes.

There are seven, which hints at the wholeness of the group, for seven means fullness. Yes, the convocation of Jesus’ followers brings together people of every race, tongue and nation.

The disciples are together even in boredom as they miss Jesus. And together, too, they try to cope by going fishing. But they catch nothing.

Dawn comes, and they still have nothing to show for all their skill and efforts. And this is when Jesus steps in. Heeding him, though not recognizing him, they end up making a huge catch.

Then right away the beloved disciple says, “It is the Lord.” He refers, of course, to the one who has asked, “Children, have you caught anything?” And Jesus earlier called them in a similar way when he told them he would be with them only a little while longer. Do the words that are alike give a clue?

But, surely, one nice thing about being together is that one’s insight makes up for others who do not have it. There is someone who recalls in behalf of those who forget (see M. L’Engle, The Irrational Season [The Seabury Press, 1977] 143).

To be the Church of Christ is to be together with him and with one another.

Such togetherness is not just a nice thing; it is everything. Indeed, without Jesus, we can do nothing. Unless he shows up, remains in us, and we in him, we catch nothing or our net breaks.

We do not succeed either without the others. After all, do we really have anything that we have not received?

And everyone has something to share. Does not Jesus still ask for some of our catch though he has fish and bread ready for us?

So, we need those who are as guileless as Nathanael. We also find encouraging Peter’s words, “I will lay down my life for you.” The forthrightness, moreover, of Thomas strengthens our resolve to be Jesus’ twins by going and dying with him. And we cannot do without the humility of the unnamed followers.

Above all, Peter teaches us to cover our naked betrayal of Jesus. Or to cover our naked ambition that is as shameless as that of Zebedee’s sons and unacceptable (see SV.EN XI:313). Yes, what covers sins is love for one other, the love that Jesus reveals. The love that serves, feeds and cares, suffers shame and death, giving up the body and shedding blood as did the Lamb that was slain.

Lord Jesus, show us how to make a great catch of fish together. And grant that, preparing bread and fish for others, we never allow others to die of hunger.


5 May 2019

Third Sunday of Easter (C)

Acts 5, 27-32. 40b-41; Rev 5, 11-14; Jn 21, 1-19


VERSIÓN ESPAÑOLA

Juntos como seguidores de Jesucristo

Jesús nos da ejemplo perfecto del amor. Quiere nuestro Maestro y Señor que juntos hagamos también lo que él ha hecho con nosotros.

Están juntos unos seguidores de Jesús. No llega a doce el número de ellos. No se les toma a ellos, pues, por representantes de Israel con doce tribus.

Están juntos siete discípulos, lo que apunta a la integridad del grupo, pues siete denota plenitud. Sí, la convocación de los seguidores de Jesús juntan a hombres de toda raza, lengua y nación.

Los discípulos, echándole de menos a Jesús, incluso están aburridos juntos. Y procuran superar el aburrimiento yédonse juntos a pescar. Pero no cogen nada.

Ya amanece y aún sus habilidades y esfuerzos resultan vanos. Entonces interviene Jesús. Y le obedecen los discípulos, aun sin reconocerle, y se les concede una pesca abundante.

Luego dice en seguida el discípulo amado: «Es el Señor». Se refiere, claro, al que ha preguntado: «Muchachos, ¿tenéis pescado?» Y Jesús llamó anteriormente a los discípulos de manera semejante cuando les dijo que ya no estaría con ellos por mucho tiempo. ¿Acaso dan una pista las palabras semejantes?

Pero seguramente lo bueno de estar juntos es que la intuición de uno compensa la falta de ella por parte de otros. Siempre hay quien recuerda lo que otros olvidan (véase M. L’Engle, The Irrational Season [The Seabury Press, 1977] 143).

Ser Iglesia de Cristo es estar juntos con él y unos con otros.

Esta solidaridad no es solo una cosa buena, sino que es todo para nosotros. De verdad, sin Jesús no podemos hacer nada. No sea que se aparezca, permanezca en nosotros y nosotros en él, no habrá pesca alguna o se romperá la red.

Necesitamos también a los demás para que tengamos éxito. Después de todo, ¿qué tenemos que no hayamos recibido realmente?

Y cada uno tiene algo que aportar. Si bien ya ha preparado Jesús pescado y pan para nosotros, ¿no pide él que le traigamos de nuestra pesca?

Así que necesitamos de los sin doblez como Natanael. Nos sirven de aliento también las palabras de Pedro a Jesús: «Daré mi vida por ti». La franqueza de Tomás nos confirma además en nuestra decisión de convertirnos en mellizos de Jesús, yendo nosotros a morir con él. Y no podemos prescindir de la humildad de los discípulos anónimos.

Sobre todo, Pedro nos enseña a cubrir nuestra desnudez que es la traición contra Jesús. O que son las ambiciones tan descaradas como las de los Zebedeos e inaceptables (véase SV.ES XI:238). Sí, lo que cubre los pecados es el amor profundo los unos a los otros, el amor revelado por Jesús. El amor que sirve, alimenta y cuida, sufre ultrajes y la muerte, entregando el cuerpo y derramando la sangre como el Cordero degollado.

Señor Jesús, enséñanos a pescar juntos de modo que haya pesca abundante. Y haz que, preparando los peces y el pan para los demás, no permitamos que nadie muera de hambre.


5 Mayo 2019

3º Domingo de Pascua (C)

Hech 5, 27-32. 40b-41; Apoc 5, 11-14; Jn 21, 1-19