Third Sunday of Advent, Year C-2021

From Vincentian Encyclopedia
Rejoice in the Lord, for He is Near

Jesus is near. He will rule the world and all peoples with justice. Hence, those who wait for him, and seek his kingdom, rejoice.

The prophet Zephaniah bids those whom God has chosen to rejoice and sing with joy. For the Lord who fights for them and frees them is in their midst. Thus, too, they have nothing to fear.

And St. Paul, though a prisoner, tells the Christians at Philippi to rejoice always in the Lord who is near. They are not to be anxious at all, but go to God with prayers of thanksgiving and petition.

St. John the Baptist, in turn, gives advices that will lead no one to rejoice, so it seems. For he speaks of the wrath that will come upon the brood of vipers. Of the ax that will cut down the trees that do not bear fruit. And of the fire that will set ablaze and consume those who do no work, give no fruit, of repentance.

But if we keep in mind the joy that comes with true repentance, John’s words in the end will make those who heed him rejoice. For those who truly repent make God and the angels rejoice (Lk 15). But not only those in heaven, but also the repentant sinners themselves.

Those who repent, yes, will rejoice and be glad (Ps 51, 10). They will be full of joy since God takes back his judgment. They will rejoice for the hope of a fresh start, of belonging to the new creation. Of being part of God’s kingdom.

To rejoice and live in justice and peace through the Holy Spirit

God’s kingdom does not have to do with what to eat or drink, and what not to eat or drink. Rather, it has to do with a life of justice, peace and joy in the Holy Spirit (Rom 14, 17). In God’s kingdom, weighing more in the law are justice, mercy and faith (Mt 23, 23). Not those things strict keepers of the law fuss about.

And those who are so sorry for their sins also lead us men and women to become more human and rejoice more. For to seek first the kingdom of God and his justice means to have all other things besides. It means to have all that we need to be blessed, happy. And no one can take away from us such bliss. Not even those who persecute, oppress, accuse and slander us.

But we do not have to take up everything. We only have to do, yes, the things God shows us that he wants of us (SV.EN XII:92). And to share what we have. To avoid indiscrete zeal, too, since virtue lies in the middle (CRCM XII:11; SV.EN XI:206). Our modesty should show, even while we ask the Vincentian question, “What should we do?”

Lord Jesus, make us rejoice in your salvation, in giving your body up and shedding your blood for us. Renew us sinners, so that, like the Virgin of Guadalupe, we may embody your justice, your merciful and caring love. Let your salvation show on our faces.


12 December 2021

Third Sunday of Advent (C)

Zeph 3, 14-18a; Phil 4, 4-7; Lk 3, 10-18


VERSIÓN ESPAÑOLA

Gozosos, pues cerca está el Señor

Jesús está cerca. Regirá al mundo y a los pueblos con justicia. Por lo tanto, gozosos le aguardan los que buscan su reino.

Anima el profeta Sofonías a los elegidos de Dios a estar gozosos y a gritar de júbilo. Es que el Señor que lucha por ellos y los liberta está en su medio. No tienen nada que temer.

Y san Pablo, aun preso, les dice a los cristianos de Filipos que estén siempre gozosos en el Señor que está cerca. En vez de preocuparse, han de acudir a Dios en oraciones de acción de gracias y peticiones.

San Juan Bautista, a su vez, da consejos que no suenan nada gozosos. Pues habla él del castigo que se les viene encima a los hijos de víboras, del hacha que corte los árboles estériles. Y del fuego que abrase y devore a los que no hacen obras, no dan fruto, de arrepentimiento.

Pero si se toma en cuenta el gozo con que viene el verdadero arrepentimiento, resultarán gozosos los avisos de Juan. Es que, sí, los que se arrepienten de verdad dejan gozosos a Dios y a los ángeles (Lc 15). Pero no solo a éstos, sino también a los mismos arrepentidos.

Oirán, sí, el gozo y la alegría, los arrepentidos en los cuales borre Dios toda culpa (Sal 51, 10). Gozosos quedarán los que a quienes se les cancele la condena. Es decir, estarán gozosos por la esperanza de un nuevo comienzo. De ser de la nueva creación. De formar parte del reino de Dios.

Vivir gozosos en justicia y paz por medio del Espíritu Santo

El reino de Dios no se trata de comer o beber una cosa y no comer o beber otra cosa. Se trata más bien de llevar una vida de justicia, paz y gozo en el Espíritu Santo (Rom 14, 17). En el reino de Dios, las cosas más importantes de la ley son la justicia, la misericordia, la fe (Mt 23, 23). No las prácticas por las que se obsesionan los observantes estrictos.

Y los que se arrepienten así contribuyen también a que los hombres nos hagamos más humanos y gozosos. Pues buscar primero el reino de Dios y su justicia es tener lo demás por añadidura. Es tener todo lo que necesitamos para ser dichosos. Y tal dicha no la podrá quitarnos nadie. Ni aun los que nos persiguen, oprimen, acusan y calumnian.

Pero no se nos pide que todo lo hagamos. Solo que cumplamos, sí, todo lo que Dios nos dé a conocer que pide de nosotros (SV.ES XI:398). Que compartamos lo que poseemos. Y que evitemos el celo indiscreto, que las virtudes consisten siempre en el justo medio (RCCM XII:11; SV.ES XI:135). Nuestra mesura la ha de conocer todo el mundo, aun cuando hagamos la pregunta vicenciana: «¿Qué debemos hacer?».

Señor Jesús, haz que estemos gozosos en tu salvación. En la entrega de tu cuerpo y el derramamiento de tu sangre por nosotros. Renuévanos a los pecadores, para que, como la Virgen de Guadalupe, encarnemos tu justicia, tu amor compasivo y solidario. Y presentemos la cara de salvados.


12 Diciembre 2021

Domingo 3º de Adviento (C)

Sof 3, 14-18a; Fil 4, 4-7; Lc 3, 10-18