Solemnity of St. Vincent de Paul; Twenty-Fifth Sunday in Ordinary Time, Year A-2017

From Vincentian Encyclopedia
Forsake the ways and thoughts of the world

Jesus teaches us to forsake the ways and thoughts of the world. Replacing them with those of God, we become fools before the world, yet wise before God.

To forsake the needy is a sure sign that one follows the ways and thoughts of the world. And the parable of the rich fool shows that the rich man lives by them.

The rich man is a fool, according to God, but not according to the world. The world considers wise the affluent people who are locked up in themselves. Concerned about their wealth and well-being only, they keep hoarding goods and being merry. That is why they do not know how brief life is and they lack wisdom of heart.

On the other hand, the landowner in today’s gospel refuses to forsake the unemployed. He goes out five times to hire workers for his vineyard, which suggests a bountiful harvest. But the harvest does not leave him self-absorbed and indifferent, but rather open and caring towards the not so fortunate.

And not only does the landowner not forsake anyone who is idle. He, moreover, makes the late-comers equal to the early-comers. The latter have surely toiled more than the former. But he cares more about the workers’ needs than the work they have done. That is why each worker receives what he, along with his family, needs each day to survive.

No, the vineyard owner cannot forsake the workers who are not getting a living wage. He does not want them working, as many do today, yet unable still to meet their basic needs.

Undoubtedly, the landowner stands for the ways and thoughts of the kind and generous God. And what matters to God is that we live in a way worthy of Christ’s Gospel of the kingdom of God. This life is the wage on which God and his co-workers agree.

God does not want to forsake us without our enjoying this life.

The life worthy of the Good News is full communion with God and our fellow human beings. We prepare for this fellowship by behaving according to the beatitudes, neither conforming to the world nor being haughty. And we hasten it, taking the way that teaches that to be first is to be the slave of all. We receive, besides, a pledge of it, of the future glory, when no one among us go hungry or thirsty.

Lord Jesus, let us not forsake anyone in need. May our feet be beautiful upon the mountains as we do what you did. In that way, we will go from earth to heaven (SV.EN XII:80).


24 September 2017

25th Sunday in O.T. (A)

Is 55, 6-9; Phil 1, 20c-24. 27a; Mt 20, 1-16a


27 September 2017

Solemnity of St. Vincent de Paul

Is 52, 7-10; 1 Cor 1, 26 – 2, 2; Mt 5, 1-12a


VERSIÓN ESPAÑOLA

Abandonar los caminos y planes del mundo

Jesús nos enseña a abandonar los caminos y planes del mundo. Sustituyéndolos por los de Dios, nos hacemos necios ante el mundo, pero sabios ante Dios.

Abandonar a los necesitados es buena indicación de que se están siguiendo los caminos y planes del mundo. Y nos da a entender la parábola del rico necio que conforme a éstos vive el hombre rico.

El rico es necio según Dios, pero no según el mundo. El mundo toma por sabios a los acomodados que se encierran en sí mismos. Preocupados solo de sus riquezas y su bienestar, van acumulando bienes y dándose buena vida. Por eso, no saben calcular sus años y les falta un corazón sensato.

Por su parte, rehúsa abandonar a los parados el propietario del evangelio de hoy. Sale él cinco veces a contratar jornaleros para su viña, lo que indica que se trata de una gran cosecha. Pero queda claro también que ella no lo ha dejado ensimismado e indiferente, sino abierto y atento a los desafortunados.

Y no solo no quiere abandonar el propietario a ningún desocupado. Igual les trata además a los jornaleros de la última hora que a los de la primera hora. Éstos seguramente han trabajado más que aquéllos, pero le preocupa más la necesidad de los jornaleros que el trabajo hecho. Por eso, recibe cada jornalero lo que cada día necesita él, junto con su familia, para vivir.

No, el dueño de la viña no puede abandonar a los jornaleros, privados ellos de un sueldo digno. No los quiere trabajando, como lo hacen muchos hoy día, pero sin que puedan remediar ellos todavía sus necesidades básicas.

Indudablemente, representa el propietario los caminos y los planes del bondadoso y generoso Dios. Y a Dios le importa que todos llevemos una vida digna del Evangelio cristiano del reino de Dios. A ella se refiere el denario en el que se ajusta Dios con sus colaboradores.

Dios no nos quiere abandonar sin que gocemos de esa vida.

La vida digna de la Buena Nueva es vida de plena comunión con Dios y con los demás. Nos preparamos para tal convivencia comportándonos según las bienaventuranzas, no ajustándonos al mundo ni aspirando a grandezas. Y la apresuramos al ponernos en camino de la enseñanza: «El que quiera ser primero, sea esclavo de todos». Además, se nos da una prenda de ella, de la gloria futura, cuando ya nadie pasa hambre o sed entre nosotros.

Señor Jesús, no nos dejes abandonar a ningún necesitado. Que sean hermosos sobre los montes nuestros pies, haciendo lo que tú. Así nosotros iremos de la tierra al cielo (SV.ES XI:324).


24 Septiembre 2017

25º Domingo de T.O. (A)

Is 55, 6-9; Fil 1, 20c-24. 27a; Mt 20, 1-16a


27 Septiembre 2017

Solemnidad de san Vicente de Paúl

Is 52, 7-10; 1 Cor 1, 26 – 2, 2; Mt 5, 1-12a