Sixth Sunday of Easter, Year B-2021

From Vincentian Encyclopedia
Commandments that Make Love Known

Jesus embodies love. And he sees to it that we catch this love. Hence, he gives us commandments that will lead us to love as he loves.

Jesus loves his own who are in the world not in theory but in practice. And he does so before he teaches them his commandments; he begins to do before he begins to teach (SV.EN XII:5).

Jesus starts to make real his love, yes, as he does what servants do: he washes their feet. He sets them an example, so they also do what he does, so that they love, as he loves.

But it is not enough for him to serve so. For he has come, besides, to serve and to give his life in ransom for all. That is to say, to love to the end. The Servant is to give the greatest proof of love.

And since Jesus is to leave this world and go to the Father soon, his words have more meaning. They make known his concern and wishes for those he is leaving behind to go to God, from whom he has come.

Does it worry the Teacher that his disciples may forget him and stray from the path he has shown them? But no doubt, he wishes that they stay true to him, to his example and teachings. And he wants, most of all, that they remain in his love, which they will do if they keep his commandments.

Jesus keeps his Father’s commandments and remains in his love.

Jesus lets the disciples know him as the one who keeps his Father’s commandments and remains in his love. And so, to remain in Christ’s love, we have to do as he does.

That is to say, we have to embody his two great virtues: reverence to his Father and charity to others (SV.EN VI:413). And “to keep the Father’s commandments and to remain in his love” is what “reverence” is about.

On the other hand, “charity” is all about Jesus’ readiness to relieve human suffering. Yes, he goes about doing good in behalf of the least of his brothers and sisters. He proclaims the Good News of the kingdom. There is no disease or sickness that he does not cure. He feeds the hungry and dries the tears of those who mourn. Children, sinners and strangers get welcome from him.

In other words, to remain in Jesus’ love, we have to stay in the arms of Providence. And we shall strive at the same time to live and die in the service of the poor to follow Jesus Christ (SV.EN III:384). We will love them to the point of giving our bodies up and shedding our blood.

Lord Jesus, grant that, like St. Louise de Marillac, we keep your commandments by your Spirit’s light and strength (SL.EN A.2:1). We will thus remain in your love and our joy will be full.


9 May 2021

Sixth Sunday of Easter (B)

Acts 10, 25-36. 44-48; 1 Jn 4, 7-10; Jn 15, 9-17


St. Louise de Marillac

Is 58, 1a. 5-11; Jas 2, 14-19. 26; Mt 25, 31-46



VERSIÓN ESPAÑOLA

Mandamientos que dan a conocer el amor

Jesús encarna el amor. Y procura contagiarnos su amor, por lo que nos da mandamientos que nos lleven a amar al igual que ama él.

Jesús ama a los suyos que están en el mundo de forma no teórica, sino práctica. Y esto lo hace él antes de enseñarles sus mandamientos; él empieza a hacer antes de enseñar (SV.ES XI:325).

Comienza Jesús a concretar, sí, su amor por hacer lo que los siervos: les lava los pies. Y les da ese ejemplo de amor, para que lo que hace él, también lo hagan ellos. Para que como ama él, así también amen ellos.

Pero no le basta a Jesús con tal servicio. Pues ha venido para servir y dar su vida en rescate por todos. Es decir, para amar hasta el extremo. Así que le toca al Siervo dar la prueba más grande de amor.

Y como está por llegar la hora de pasar él de este mundo al Padre, cobran más sentido sus palabras. Dan a conocer ellas sus preocupaciones y deseos antes de dejar a sus discípulos para volver a Dios del que ha venido.

¿Le preocupa al Maestro que quizás sus discípulos se olviden de él y se desvíen del camino que les ha enseñado? Pero no hay duda de que desea él que ellos sean fieles a él, a su ejemplo y sus enseñanzas. Y quiere, más que nada, que permanezcan en su amor, lo que lograrán si guardan sus mandamientos.

Jesús guarda los mandamientos de su Padre y permanece en su amor.

Se presenta Jesús a los discípulos como el que guarda los mandamientos de su Padre y permanece en su amor. Así pues, para permanecer en el amor de Cristo, tenemos que hacer lo que él.

Es decir, hemos de encarnar sus dos grandes virtudes. Y ésas son la religión para con su Padre y la caridad para con los demás (SV.ES VI:370). Y de «la religión» se trata lo de «guardar los mandamientos del Padre y permanecer en su amor».

Por otra parte, «la caridad» se refiere a la listeza de Jesús para aliviar el sufrimiento humano. Sí, pasa él haciendo el bien en favor de sus más pequeños hermanos y hermanas. Proclama la Buena Nueva del reino. Cura enfermedades y dolencias. Les da de comer a los hambrientos. Seca las lágrimas de los que lloran. Acoge a los niños, los pecadores y los forasteros.

En otras palabras, para permanecer en el amor de Jesús, nos hemos de poner en los brazos de la Providencia. Y, a la vez, procuraremos vivir y morir en el servicio de los pobres para seguir a Jesucristo (SV.ES III:359). Los amaremos hasta entregar nuestros cuerpos y derramar nuestra sangre.

Señor Jesús, concédenos guardar, al igual que santa Luisa de Marillac, tus mandamientos por la luz y la fuerza de tu Espíritu (SL.ES A.2:666-667). Así permaneceremos en tu amor y llegará a plenitud nuestra alegría.


9 May 2021

6º Domingo de Pascua (B)

Hch 10, 25-36. 44-48; 1 Jn 4, 7-10; Jn 15, 9-17


Santa Luisa de Marillac

Is 58, 1a. 5-11; Stg 2, 14-19. 26; Mt 25, 31-46