Sixteenth Sunday in Ordinary Time, Year A-2020

From Vincentian Encyclopedia
Kindly Power that Gives Us Hope

Kindly is Jesus, slow to anger and full of mercy. He gives us the good hope for salvation, peace and security.

Every cloud has a silver lining. So, it is not all bad that the devil brings evil into the world that God created good. But the kindly Son of Man does not worry too much. For he knows before St. Paul that everything works for his good since he loves God (Rom 8, 28).

And the havoc that the devil wreaks is a chance for something better. For it is due to this that the just and mighty God shows that he is kindly, meek and mild. And happy fault of Adam since because of it Jesus is here with us. The latter is not ashamed to call us brothers and sisters (Heb 2, 11). Nor to have forbears who are not beyond blame.

In the same way does Jesus’ grace, love, turn up also. For as sins mushrooms, it gives way to grace; love redresses wrongdoing and makes up for what is missing.

And the one who is the brightness of God’s glory gives us light also. In this way, then, the Son shows us the Father’s distinctive trait and makes us catch it.

To be kindly, wise, forbearing and patient is the Father’s distinctive trait. And we give ourselves to such Just Power. In spite, or to say it better, because, of our being small, weak and little. For we would run away from a God who abuses power and boasts of it.

The proof of power is in the kindly deed in behalf of the neighbor that God puts in our way.

But it is also due to our being small, weak and little that the kindly God helps us. And he even associates his kingdom with what is small and little.

No, what we are does not matter. For the only one that counts is “I am who am.” That is why God is not like those who claim they are almighty. The brag, “I and no one else” (Is 47, 8. 10) and are cruel. That is how they hide their being not sure of themselves.

And it is not always striking how we make it known that we follow the one that shows us the kindly God. A warm smile, a sweet gesture, a good word or a kindly deed is enough (SV.EN X:268). Or a hug for a grandson who asks, “How long will COVID-19 last?” For all this may well be part of the small and little that make up the start of the unstoppable kingdom of God

Lord Jesus, may we make it a habit not to be harsh, but be patient. And grant that we be faithful in small and little things, so that we may be faithful in big and great things. May our sharing in your Meal make for a life of virtue, and of kindly and full commitment.


July 2020

16th Sunday in O.T. (A)

Wis 12, 13. 16-19; Rom 8, 26-27; Mt 13, 24-43


VERSIÓN ESPAÑOLA

Bondadoso poder que nos da esperanza

Jesús es bondadoso y rico en misericordia. Nos brinda la dulce esperanza de salvacion, paz y seguridad.

No hay mal que por bien no venga. Y es la verdad en cuanto al mal que el diablo introduce en el mundo bueno que creó Dios. Pero el bondadoso Hijo del Hombre no se molesta demasiado. Es que sabe antes que Pablo que todo le sirve para el bien, pues, ama a Dios (Rom 8, 28).

Y sirve también de oportunidad el caos que siembra el diablo. Pues es por eso que se nos revela lo bondadoso, moderado e indulgente que es el Dios justo y fuerte. Y feliz la culpa de Adán; debido a ella se nos da Jesús. Éste no se avergüenza ni de llamarnos hermanos (Heb 2, 11). Ni de tener por antepasados a personas no del todo buenas.

Así pues, de igual forma, se nos revela la gracia, el amor, de Jesús. A esa gracia da paso el aumento exponencial del pecado. Y tal amor remedia los males y suple lo que hace falta.

Y el que es el reflejo de la gloria de Dios nos alumbra también. De esta forma, por lo tanto, el Hijo nos enseña y nos contagia lo propio del Padre.

Lo propio del Padre es ser bondadoso, sabio, benigno y paciente. Y a él, Poder Justo, pues, nos encomendamos. Aunque, —o mejor dicho, porque—, somos pequeños, débiles e insignificantes. Pues huiríamos de Dios si fuera un prepotente, si se abusase de su poder o se jactase de él.

La prueba del poder está en el acto bondadoso en favor del prójimo. A éste lo siembra Dios en el sendero

Pero es también debido a nuestra pequeñez, debilidad e insignificancia que nos ayuda el Dios bondadoso. Y aun asocia su reino con lo pequeño y lo poco.

No, no importa lo que seamos. Pues solo cuenta el que se llama «Yo soy el que soy». Es por eso que no es de los con pretensiones de omnipotencia. Dicen: «Yo solo y nadie más» (Is 47, 8. 10) y son tiranos. Es su forma de encubrir la inseguridad.

Y no es siempre asombrosa la forma por la que se nos distingue por discípulos del que da a conocer al Dios bondadoso. Basta una sonrisa cordial, un gesto dulce, una palabra buena o un acto bondadoso (SV.ES IX:916). O un abrazo para un nieto que se pregunta: «¿Hasta cuándo durará COVID-19?». Pues todo esto puede ser de lo pequeño o lo poco del comienzo del imparable reino de Dios.

Señor Jesús, ojalá nos acostumbremos a evitar la dureza y practicar la paciencia. Y concédenos ser fieles en lo pequeño y lo insignificante, para luego ser fieles también en lo grande lo importante. Haz que nuestra participación en la Fracción del Pan nos lleve a una vida de virtud y de compromiso bondadoso y pleno.


19 Julio 2020

16º Domingo de T. O. (A)

Sab 12, 13. 16-19; Rom 8, 26-27; Mt 13, 24-43