Seventeenth Sunday in Ordinary Time, Year C-2022

From Vincentian Encyclopedia
Steadfast in their Prayers, and Trusting

Jesus is the reason why God does not hold back from those who are steadfast in their prayers the blessings they ask for with trust.

The teaching today is that we should be steadfast in our prayers. And it seems that what is good about being steadfast is that we annoy God. So much that, to get rid of us, he gives us what we ask for.

This, of course, does not make God look good. He is like a friend who is not a friend indeed, since he is not a friend in need.

But to come away with this idea is to miss the other teaching. And it is a steadfast teaching in the Jesus’ Good News, which is, that God is Father. “Father” suggests intimacy, fondness, closeness, trust. And if God is the Father of all, then we are all brothers and sisters. Be we good or bad, male or female, from this or that race, nation, language or religion.

Yes, we are told that God is Father. And the name fits him more than human fathers. Though we leave much to be desired as human fathers, we still give our children what they ask of us. But God’s goodness has no equal. And that is why he gives us what we ask him. He also gives us, besides, what his goodness foresees is what we most need.

Steadfast prayer that his name be hallowed, that his kingdom come

And what we need most is that the Father’s name be hallowed and that his kingdom come. For if more humans honor his name as Father more consciously each time, the better and wider will be our oneness.

Hence, justice, mercy, faith and peace will win out. No one will go hungry, there will be no poor folks. We will love and support one another. That is to say, God will reign. And when he reigns, we will get all the other things besides. That is how much worth the kingdom of God has. It is right, then, that we should strive to further more Jesus’ kingdom than our possessions (SV.EN III:527).

We say Christ’s kingdom, for it is only through him that God’s kingdom comes. He is the one to bring it in and the one to bring it about to the full. Through him, the Father reigns and will reign with the power of the Holy Spirit (It is worth mentioning that there are manuscripts that read, “Come, Holy Spirit, and cleanse us,” in place of “Your kingdom come.”).

All this shows that we get what we ask for, and the kingdom comes, due to God’s goodness alone. Not due to our steadfast prayers that end up hard to bear or to our merits. Not due to our works, but due only to God’s grace and truth. And these have come through Jesus Christ. And he says to us, “I tell you, the Father will give you whatever you ask him in my name.” God brings us life along with him, too.

Lord Jesus, through you we ask the Father to make holy his name by giving us a new heart and a new spirit, so that the world and we humans may be what he wants us to be. Give us strength as you feed us with your body and blood. For we are a long way from being steadfast in prayer, as you, and as Abraham and Bartimaeus.


24 July 2022

17th Sunday in O.T. (C)

Gen 18, 20-32; Col 2, 12-14; Lk 11, 1-13


VERSIÓN ESPAÑOLA

Constantes en las oraciones y confiados

Jesús es la razón por la que Dios no les niega a los constantes en las oraciones las bendiciones que ellos se las piden con confianza.

Se nos enseña hoy que hemos de ser constantes en nuestras oraciones. Y parece que lo que hay de bueno en ser constantes es esto: le resultemos quizá tan pelmazos a Dios que, para deshacerse de nosotros, nos conceda él lo que le pedimos.

Esto, por supuesto, da una imagen de Dios no del todo buena. Pues parece que él es como un amigo que no lo es de verdad. Es que el amigo no sabe que en la necesidad se ve la amistad.

Pero extraer tal imagen de Dios es perder de vista la otra enseñanza. Y es una de las enseñanzas constantes de la Nueva Buena que proclama Jesús, a saber, que Dios es Padre. «Padre» connota intimidad, cariño, cercanía, confianza. Y si Dios es Padre de todos, entonces somos hermanos todos. Seamos buenos o malos, mujeres o hombres, de la raza, nación, lengua, religión que sea.

Sí, se nos da a conocer que Dios es Padre. Y él merece más el nombre de padre que todo padre humano. Los hombres, si bien dejamos mucho que desear como padres, les damos a nuestros hijos lo que piden. Pero nuestro Padre del cielo es bondad sin par. Y es por eso que él nos da lo que los hijos le pedimos. Por encima, da también lo que él, por su bondad, prevé que necesitamos más que nada.

Pedir constantes nosotros que santificado sea el nombre del Padre, que venga su reino

Y lo que necesitamos más que nada es que sea santificado el nombre del Padre y venga su reino. Pues si más hombres honran de forma cada vez más consciente su nombre de Padre, mejor y más amplia será nuestra solidaridad.

Prevalecerán, por lo tanto, la justicia, la misericordia, la fe y la paz. Nadie pasará hambre, no habrá pobres. Nos amaremos y nos apoyaremos los unos a los otros. Es decir, reinará Dios. Y con reinar él, se nos dará todo lo demás. Así de valioso es el reino de Dios. Con razón, pues, nos toca procurar extender más el reino de Cristo que nuestras posesiones (SV.ES III:489).

Se dice reino de Cristo, pues viene el reino de Dios solo por medio de Cristo. Él es el que introduce el reino de Dios y el que lo llevará a pleno cabo. Por medio de él reina y reinará el Padre con la fuerza del Espíritu Santo (Cabe mencionar que unos manuscritos dicen «Venga tu Espíritu Santo, y nos purifique», en lugar de «Venga tu reino».).

Y todo esto indica que se nos concede lo que pedimos, y viene el reino, solo por la bondad de Dios. No por nuestras oraciones constantes hasta la saciedad, no por nuestros méritos. No por nuestra obra, sino solo por la gracia y la verdad de Dios. Y ellas han venido por medio de Jesucristo. Y éste nos dice: «Os aseguro que el Padre os concederá todo lo que le pidáis en mi nombre». En él también Dios nos da vida.

Señor Jesús, por ti pedimos al Padre que santifique él su nombre, dándonos un corazón nuevo y un espíritu nuevo, para que el mundo y los humanos seamos lo que él quiere que seamos. Danos fuerza por alimentarnos de tu cuerpo y sangre. Pues nos queda largo el camino de ser, como tú, y Abrahán y Bartimeo, hombres y mujeres constantes en las oraciones.


24 Julio 2022

17º Domingo de T.O. (C)

Gén 18, 20-32; Col 2, 12-14; Lc 11, 1-13