Second Sunday of Lent, Year A-2017

From Vincentian Encyclopedia
Promise of greatness, blessing and glory

Jesus is the perfect, awesome and amazing fulfillment of the promise God has made through the patriarchs and the prophets.

From the perspective of human wisdom, the good news is that God makes a hopeful promise to Abraham. But the bad news is that the Father of all believers has to leave behind first his comfort zone.

From the perspective, however, of divine wisdom, the bad news is at the same time the good news. That is to say, God does not see the good and the bad humans see in the calling of Abraham. The leaving behind of securities and the promise of greatness, blessing and glory make up just one good news.

As Jesus speaks of his passion, death and resurrection, he likewise announces just one good news. Unfortunately, Peter does not get it. But the Teacher, standing his ground, rebukes in turn the disciple who has just rebuked him. And he makes clear right away, in an awesome and amazing way, that salvation lies in perdition. He will teach later on that greatness means service.

Nevertheless, we still find it hard to grasp the promise of salvation through perdition.

Surely, the Suffering Servant makes us a promise by giving us, through his transfiguration, a preview of his divine glory. But is it wholly evident that this promise of glory truly convinces us?

It is worthwhile, yes, to wonder if we are not like the disciples who do not understand the saying of Jesus. And they are afraid to ask him. Do we not perhaps show our lack of understanding and courage, since we keep jockeying for the best places? And after familiarizing ourselves with Jesus’ predictions of the Paschal Mystery?

True, like James and John, we claim we can drink the cup of Jesus and accept his baptism. But does our shameless careerism not show that we are as foolish and annoyingly witless as the two brothers?

We refer to the Zebedee brothers and Peter as chosen disciples. Is it not that they are chosen because, more than any disciple, they show they are foolish and dull? They are vocal in their rejection of the good news of the passion, death and resurrection, of their Teacher. With the strength coming from God, however, they later become genuine listeners of the Author and Perfecter of faith. And thus, too, do they get to share in divine wisdom.

St. Vincent de Paul urges us to put on Jesus Christ (SV.EN XI:311). Good news! But we should first empty ourselves, getting rid of all self-centeredness, selfish interest and ambition. Good news also!

Lord Jesus, you gave us the Eucharist, memorial of you passion, death and resurrection, and promise of future glory. Pour out on us your wisdom.


12 March 2017

2nd Sunday of Lent (A)

Gen 12, 1-4a; 2 Tim 1, 8b-10; Mt 17, 1-9


VERSIÓN ESPAÑOLA

Promesa de grandeza, bendición y gloria

Jesús es la realización plena, tremenda y fascinante, de la promesa hecha por Dios mediante los patriarcas y los profetas.

Desde la sabiduría humana, la buena noticia es que Dios le hace a Abrahán una promesa esperanzadora. Pero la mala noticia es que el Padre de todos los creyentes tendrá que abandonar primero su zona de confort.

Desde la sabiduría divina, sin embargo, la mala noticia es a la misma vez la buena noticia. Es decir, no percibe Dios lo bueno y lo malo que los hombres percibimos en el llamamiento de Abrahán. Una sola noticia buena constituyen el abandono de seguridades y la promesa de grandeza, bendición y gloria.

Una sola buena noticia queda anunciada también al hablar Jesús de su pasión, muerte y resurrección. Desafortunadamente, no la capta Pedro. Pero el Maestro, manteniéndose firme ante su increpador, le increpa de vuelta. Y, a continuación, aclara de manera tremenda y fascinante que la salvación está en la perdición. Más adelante, enseñará que ser grand es ser servidor.

Con todo, nos sigue resultando difícil comprender la promesa de salvación por medio de la perdición.

Ciertamente, nos hace una promesa el Siervo Sufriente con darnos, mediante su transfiguración, una previsión de su gloria divina. Pero, ¿es patente del todo que esa promesa de gloria nos deja convencidos realmente?

Vale, sí, que nos preguntemos si no somos como los discípulos que no entienden la instrucción de Jesús. Y les da miedo preguntarle. ¿Acaso no ponemos de manifiesto nuestra falta de comprensión y valor, pues seguimos maniobrando para asegurarnos los mejores puestos? ¿Y luego de familiarizarnos con las predicciones del Misterio Pascual por parte de Jesús?

Cierto, al igual que Santiago y Juan, nos declaramos capaces de beber el cáliz de Jesús y bautizarnos con su bautismo. Pero, ¿no descubre nuestro arribismo descarado que somos tan tardos como ellos en comprender?

A los hermanos Zebedeo y a Pedro se les llama «discípulos predilectos». Pero, ¿no será que son predilectos porque, más que ningún otro discípulo, desvelan su necedad y torpeza? Los tres se resisten de manera fuerte a la buena noticia de la pasión, muerte y resurreción del Maestro. Pero luego, por las fuerzas que les da Dios, logran hacerse escuchadores auténticos del Iniciador y Perfeccionador de la fe. Y así llegan a ser sabios también, desde la sabiduría divina.

Nos exhorta san Vicente de Paúl a revestirnos de Jesucristo (SV.ES XI:236). ¡Buena noticia! Pero primero debemos vaciarnos de nosotros mismos, de todo egocentrismo, interés y ambición egoístas. ¡Buena noticia también!

Señor Jesús, tú que nos diste la Eucaristía, memoria de tu pasión, muerte y resurrección, y promesa de la gloria futura: infúndenos tu sabiduría.


12 Marzo 2017

Domingo 2º de Cuaresma (A)

Gen 12, 1-4a; 2 Tim 1, 8b-10; Mt 17, 1-9