Second Sunday of Advent, Year B-2020

From Vincentian Encyclopedia
Beginning of the Good News of Jesus Christ

Jesus is the beginning and the end, and the source and the summit of the Good News. That is why we point to him by our words and deeds.

Mark presents the beginning of the Good News. But right away he speaks of Isaiah and John. The last fulfills the prophecy about a voice in the desert. So then, the old and the new beginning meet.

It turns out, then, that Jesus, the end, the goal, of the law and the prophets is in the beginning, at the starting point. So, too, in the end, a centurion proclaims Jesus the Son of God (Mk 15, 39). This proclamation, no doubt, matches the presentation of the beginning of the Good News of Jesus Christ the Son of God.

Jesus, yes, is the one that is in the beginning and in the end. And he shows in the beginning and in the end that he is the Good News for all kinds of poor people.

He goes around Galilee to teach, preach the Kingdom, and cure diseases and illnesses (Mt 4, 23). Also, he also proclaims blessed those the world deems wretched. He comforts the grief-stricken, like the widow of Nain, and Martha and Mary (Lk 7; Jn 11). He is patient even with his disciples. For time and again they show that they do not understand (Mk 8, 32; 9, 32. 34; 10, 37; Lk 24, 25). Besides, he calls sinners to repentance (Mt 9, 9-10; Lk 19, 5). And he feeds the hungry (Mt 15, 32).

Indeed, Jesus is committed to the least of his brothers and sisters from the beginning. It does not surprise, then, that in the end, he will judge us on the basis of whether or not we shall have done as he. So then, if we want him to judge us righteous at death, we have to live like him (SV.EN I:276). And thus, as his sinless Mother, too, we shall point to him.

Lord Jesus, grant to us who sit at your table to be truly committed to the poor (CCC 1397). Bless our work, lowly as our beginning may be, that it may only be a warm smile (SV.EN II:351; SV.EN X:268).


6 December 2020

Second Sunday of Advent (B)

Is 40, 1-5. 9-11; 2 Pt 3, 8-14; Mk 1, 1-8


VERSIÓN ESPAÑOLA

Comienzo de la Buena Nueva de Jesucristo

Jesús es el comienzo y el fin, y la fuente y la cumbre de la Buena Nueva. Es por eso que a él señalamos por nuestras palabras y obras.

Se nos plantea el comienzo de la Buena Nueva. Pero en seguida, se habla de Isaías y de Juan. Éste cumple la profecía sobre una voz en el desierto. Así que el viejo comienzo y el nuevo se encuentran.

Resulta, pues, que Jesús, el término, la meta, de la ley y los profetas está en el comienzo, en la partida. Así también al fin, se proclama al pie de la cruz que Jesús es Hijo de Dios (Mc 15, 39). Tal proclamación, no cabe duda, coincide con el planteamiento del comienzo de la Nueva Buena de Jesucristo, Hijo de Dios.

Jesús, sí, es el que está en el comienzo y en el fin. Y se presenta él en el comienzo y en el fin como la Buena Nueva para los pobres de toda clase.

Recorre él Galilea para enseñar, predicar el Reino, y curar enfermedades y dolencias (Mt 4, 23). También proclama bienaventurados a los desgraciados a los ojos del mundo. Consuela a las desconsoladas, como a la viuda de Naín, y a Marta y a María (Lc 7; Jn 11). Y demuestra mucha paciencia incluso con sus discípulos. Pues una y otra vez incomprensivos se muestran ellos (Mc 8, 32; 9, 32. 34; 10, 37; Lc 24, 25). Además, llama al arrepentimiento a los pecadores (Mt 9, 9-10; Lc 19, 5). Y da de comer a los hambrientos (Mt 15, 32).

De verdad, Jesús se ha comprometido con sus más pequeños hermanos y hermanas desde el comienzo. No sorprende, pues, que al fin, él nos juzgue a base de si hubiéremos hecho o no lo que él. Así que si queremos morir justificados por Jesús, tendremos que vivir como él (SV.ES I:320). Y así, al igual que su Purísima Madre también, señalaremos a él.

Señor Jesús, concédenos a los que nos sentamos a tu mesa comprometernos de verdad con los pobres (CIC 1397). Bendice nuestro trabajo por humilde que sea nuestro comienzo, sea éste solo una sonrisa cordial (SV.ES II:263; SV.ES IX:916).


6 Diciembre 2020

Domingo 2º de Adviento (B)

Is 40, 1-5. 9-11; 2 Pe 3, 8-14; Mc 1, 1-8