Second Sunday in Ordinary Time, Year B-2021

From Vincentian Encyclopedia
Hide in Jesus Christ and Let Him Fill Us

Jesus saves us, shelters us and gives us our fill. Those who go to him, and ask to hide in him and to have his fullness, are never disappointed.

We are back to the Ordinary Time (OT). Each week only gets the “ordinal” number. Hence, the word “ordinary.” And so, these Sundays or weeks seem plain, common; they hide in some way.

In other words, the OT does not stand out as do those of the intense seasons of Advent, Christmas, Lent and Easter. For it is not like these seasons; it does not point to a “particular aspect of the mystery of Christ” (UNLYNGRC 43). What it celebrates is the mystery of Christ itself in its fullness, most of all on Sundays.

But as much as it seems to hide in the shadows, the OT is, yes, important. It is the time of initiation, of humble beginnings that God’s grace sets before us. And he blesses them and gives them success (SV.EN II:351; SV.EN V:219).

We hide in Jesus to find the treasures that hide in him.

For that is how Andrew and another follower of John start. They just avail of what John has said, and they follow Jesus right away. And after a brief exchange of question and answer, they accept the call, “Come, and you will see.”

And when we stay with him, even if only from the time of the call till the afternoon, we will change for the better. At least, we will have the knowledge and strength to say, “We have found the Messiah.”

Hence, it is the time to let Jesus start to bring us close to him as we hide where he stays. He will show us later on the treasures that hide in him: simplicity, humility, meekness. He will form us, too, so that our bodies can become his members. So that we may be full of love and zeal, in such a way that we are willing to die or to bear mortifications for him.

And it is the time also to lay a strong foundation, that is to say, to be open to the Word that seeks us. For to listen to it and to do it is to build on rock (Mt 7, 24; CRCM II:1). It will also train us, while we listen and watch, as young Samuel, to be prophets. Never mind that we hide in the quiet and dark night.

So, to sum up, the OT calls us to start to be in communion with Jesus. We keep a “foot on the door until a saint comes along.” We set the stage, and then, who knows what greater works we will give way to? May we be led to love in the same full way as the one who gave his life for us (1 Jn 3, 16).

Lord Jesus, grant that we live and die as you did, and to hide in you and have your fullness (SV.EN I:276).


17 Jan 2021

2nd Sunday in O.T (B)

1 Sam 3, 3b-10. 19; 1 Cor 6, 13c-15a. 17-20; Jn 1, 35-42


VERSIÓN ESPAÑOLA

Ocultos en Jesucristo y llenos de él

Jesús nos salva, nos resguarda y nos sacia. Los que esperan en él, y se quedan ocultos en él y llenos de él, no se defraudan jamás.

Estamos una vez más en el Tiempo Ordinario (TO), en el que cada semana recibe solo un número ordinal. De ahí, sí, el adjetivo «ordinario)». Y nos pueden parecer ocultos y comunes esos domingos o semanas.

Es que no llaman la atención al igual que los de los tiempos fuertes de Adviento, la Navidad, la Cuaresma y la Pascua. Pues, a diferencia de estos tiempos, el TO no señala algún «aspecto peculiar del misterio de Cristo» (NUALNCRG 43). Es el mismo misterio de Cristo en su plenitud que se celebra, sobre todo los domingos.

Pero por más que nos parezcan ocultos en las sombras, los días del TO tienen, sí, su importancia. Son días de iniciación, de los comienzos humildes que se nos plantean, por la gracia de Dios. Y él siempre los bendice y los hace prósperos (SV.ES II:263; SV.ES V:197).

Descubrir ocultos en Jesús los tesoros ocultos en él

Pues así comienzan Andrés y el otro discípulo de Juan. Aprovechan de lo que ha dicho Juan para que lo sigan a Jesús. Y tras un breve intercambio de pregunta y respuesta, aceptan la llamada: «Venid y lo veréis».

Y los que nos quedamos con él, aunque solo desde el momento de su llamada hasta el atardecer, nos mejoraremos. Al menos, tendremos el conocimiento y la fuerza para decir: «Hemos encontrado al Mesías».

Es el tiempo, por lo tanto, de dejar que Jesús nos ponga muy cerca de él, ocultos en donde él vive. Más tarde, nos descubrirá los tesoros ocultos en él: la sencillez, la humildad, la mansedumbre. Nos formará también para que nuestros cuerpos sean miembros de él. Para que nos llenemos de amor y celo, de tal modo que estemos dispuestos a morir o a mortificarnos por él.

Y es el tiempo también de sentar una base firme, es decir, de abrirnos a la Palabra que nos busca. Pues escucharla y hacerla es edificar sobre roca (Mt 7, 24; RCCM II:1). También se nos capacitará, atentos y en vela, al igual que el jóven Samuel, para ser profetas. No importa que nos encontremos ocultos en la noche callada y oscura.

Así que, en resumen, nos llama el TO a comenzar a estar en comunión con Jesús. Ponemos un «pie en la puerta hasta que llegue una santa» o un santo. Después de preparar el escenario de esta forma, ¿quién sabe qué mayores obras se nos brotarán? Que se nos lleve a nosotros a amar de la misma forma plena que el que dio la vida por nosotros (1 Jn 3, 16).

Señor Jesús, concédenos vivir y morir como tú y a estar ocultos en ti y llenos de ti (SV.ES I:320).


17 Enero 2021

2º Domingo de T.O. (B)

1 Sam 3, 3b-10. 19; 1 Cor 6, 13c-15a. 17-20; Jn 1, 35-42