Palm Sunday, Year A-2020

From Vincentian Encyclopedia
True to His Mission until Death

Jesus is the one whom God has sent to bring the Good News to the poor. He endures the cross to stay true to his mission. He wants us to be like him.

Jesus enters Jerusalem to the cheers of the crowds. They hail him “the Son of David.” They welcome him as the true heir to the throne of David. Moreover, they say to those who ask, “This is Jesus the prophet, from Nazareth in Galilee.”

But the crowds do not really know what they are saying. They do not understand. And they will prove true later their misunderstanding; they will ask for Jesus’ death.

Yes, the crowds turn against him. They cannot accept as their true King and Messiah someone who shows himself powerless before his accusers and judges. No leader should condemn him. It should be the other way around. They want someone to free them from the Romans.

So, the crowds do not see the meaning of Jesus’ coming, riding on a donkey. And they glibly call him prophet.

But no, he does not lord it over anyone. He may seem to commandeer an ass and a colt or even a house. But he has in mind to return the animals and he only wants the house for a time, for Passover. Also, God has not sent him to be served, after all, but to serve.

And Jesus means to stay true to his mission even if it entails misunderstanding, rejection and death. It comes with being a prophet (see Mt 4, 12; 14, 3-12; 23, 29-35). True, the thought of suffering and dying fills him with sorrow and distress. Still, he accepts the Father’s will. One with those who suffer, he does not come down from the cross.

Jesus wants us to be like him, true to his mission of service that he shares with us.

We say we are Christians, but the proof is not in the saying but in the following. Jesus wants us to go with him, doing good and preaching the Good News of the kingdom. We are to help the least of his brothers and sisters.

Jesus asks us also to help people see that the cloud of COVID-19 also has a silver lining: it is an opportunity to do things better. It is a time to get our lives back on the right track.

Jesus calls us, yes, to work with him in making this world better and more fit for human beings. Doing so, we will surely lose friends and make enemies, for we can hardly do anything good without conflict (SV.EN I:75). But true followers are like their Master. They are ready to empty themselves, give their bodies up and shed their blood.

Lord Jesus, may we live like you, so that we may die like you (SV.EN I:276). Make us stay true to you even in the face of suffering and death.


5 April 2020

Palm Sunday (A)

Mt 21, 1-11; Is 50, 4-7; Phil 2, 6-11; Mt 26, 14 – 27, 66


VERSIÓN ESPAÑOLA

Fiel a su misión hasta la muerte

Jesús es el Enviado de Dios para anunciar la Buena Nueva a los pobres. Soporta la cruz por mantenerse fiel a su misión. Y nos quiere como él.

Entra Jesús en Jerusalén a las aclamaciones de las multitudes. Lo llaman «Hijo de David», acogiéndolo como heredero verdadero y fiel del rey David. Les dicen además a los que preguntan: «Es Jesús, el profeta de Nazaret de Galilea».

Pero no saben las gentes lo que dicen. Es que no comprenden. Y más adelante descubrirán su incomprensión, pues exigirán que muera Jesús.

Las multitudes se vuelven, sí, en contra de él. No puede ser rey y mesías fiel a su realeza un indefenso ante sus acusadores y condenadores. A éstos no les toca juzgarlo; le toca juzgarlos a ellos. Buscan las gentes, pues, a alguien que las liberte de los romanos.

Así pues, las multitudes no captan el significado de la venida de Jesús montado en un asno. Y lo llaman profeta sin pensar.

Pero no, no tiraniza Jesús a nadie. Parece requisar él una borrica con su pollino y siquiera una casa. Pero promete devolver los animales y se sirve de la casa temporalmente, solo para celebrar la Pascua. Y Dios, además, no lo ha enviado para ser servido, sino para servir.

Y Jesús tiene la firme decisión de permanecer fiel a su misión. No le importa que ella suponga la incomprensión, el rechazo y la muerte. Esas contrariedades forman parte de lo que es ser profeta (véase Mt 4, 12; 14, 3-12; 23, 29-35). Cierto, se entristece y se angustia ante la pasión y la muerte. Pero se mantendrá fiel a la voluntad de su Padre. Fiel también a los que sufren, no se baja de la cruz.

Jesús nos quiere como él, fiel a su misión de servicio que él comparte con nosotros.

Nos decimos cristianos, pero la prueba no está en decir, sino en seguir. Quiere Jesús que lo acompañemos nosotros, haciendo el bien y predicando el Evangelio del reino. Hemos de socorrer a sus más pequeños hermanos y hermanas.

Jesús nos pide también indicar que no hay mal, —incluso el mal del COVID-19—, que por bien no venga: tenemos la oportunidad para hacer mejor las cosas. Es el tiempo de restablecer el rumbo de la vida hacia el Señor y hacia los demás.

Jesús nos llama, sí, a trabajar con él en hacer mejor y más digno este mundo para todos. Si esto lo hacemos, tendremos menos amigos y más enemigos, pues difícilmente se puede hacer algún bien sin contrariedades (SV.ES I:143). Pero los discípulos son fieles como es fiel su Maestro. Están listos para despojarse de sí mismos, para entregar sus cuerpos y derramar su sangre.

Señor Jesús, ojalá vivamos como tú, para que muramos como tú (SV.ES I:320). Haz que seamos fieles a ti como eres fiel a nosotros, incluso ante el sufrimiento y la muerte.


5 Abril 2020

Domingo de Ramos (A)

Mt 21, 1-11; Is 50, 4-7; Fil 2, 6-11; Mt 26, 14 – 27, 66