Nineteenth Sunday in Ordinary Time, Year C-2019

From Vincentian Encyclopedia
Courageous, Watchful, Ready, Faithful

Jesus is the leader of those to whom the Father sees fit to give the kingdom. Those who truly belong to him are courageous, watchful, ready, faithful.

“Blessed are you who are poor, for the kingdom of God is yours,” taught Jesus earlier. Now he says that such teaching is true of those who make up the little flock. And so, they should be courageous enough to let go of what they own to help the poor. They must not worry about their life, what they will eat, about their body, what they will wear (Lk 12, 22). For they are to trust in God. After all, in giving them the kingdom, he gives besides the other things that they need (Lk 12, 31).

And in being courageous in such a way, Jesus’ followers, moreover, get ready for the next life. That is, they get to use so wisely what belongs to them that they “will be welcomed into eternal dwellings” (Lk 16, 9).

Storing up goods, then, for heaven matters more than storing wealth for oneself here below. And since the disciples do not know when their time here is up, they must be more than just courageous. So, Jesus urges them to be watchful also, ready and faithful.

Jesus wants them to gird their loins and light their lamps. He means that they have to be like servants awaiting their master’s return, watchful and ready to welcome the master. The master’s seeming delay should not make them take out their frustration and fatigue on others. Nor should it lead them to neglect their duties. Or not to care, so as to want only to have their fill of food and drink and go to sleep.

To be Jesus’ own is to be courageous, watchful, ready, faithful.

We claim to be Jesus’ followers today, which begs the question, “Are we courageous, watchful, ready and faithful?” And we need to be so more than ever (see J.A. Pagola). For one thing, nationalism, racism, rears its ugly head.

It is time for us to step up to the plate and become Yahweh’s poor, the few, the remnant, courageous, watchful, ready, faithful. With nothing but our faith in God, looking out not for our own interests, but for those of others (Phil 2, 4).

We are few, yes, but have to be courageous. We must keep in mind that Jesus accomplishes his work not so much through many workers. Rather, through the faithfulness of the small number whom he calls (SV.EN III:66-67).

Lord Jesus, make us courageous, watchful, ready and faithful as we face the challenges of life and death. May we thus be rich in the sight of God. And may we devote ourselves to the breaking of the bread. Do not let your seeming absence and delay lead to forgetfulness and cooling off in our hearts (SV.EN XI:131).


11 August 2019

19th Sunday in O.T. (C)

Wis 18, 6-9; Heb 11, 1-2. 8-19; Lk 12, 32-48


VERSIÓN ESPAÑOLA

Valientes, vigilantes, preparados, fieles

Jesús preside a los que a quienes tiene a bien el Padre dar el reino. Los verdaderamente suyos se mantienen valientes, vigilantes, preparados, fieles.

Enseñó anteriormente Jesús: «Bienaventurados los pobres, porque vuestro es el reino de Dios». Ahora dice que esa enseñanza se aplica a los que forman parte del pequeño rebaño. Por eso, han de ser ellos suficientemente valientes para desprenderse de sus bienes a fin de asistir a los pobres. No deben andar agobiados por la vida pensando qué van a comer, ni por su cuerpo pensando con qué se van a vestir (Lc 12, 22). Pues tienen que confiar en Dios. Después de todo, al darles Dios el reino, se les da por añadidura lo demás que necesitan (Lc 12, 31).

Y siendo valientes de esa forma, los seguidores de Jesús logran prepararse además para la otra vida. Es decir, consiguen servirse sabiamente de sus bienes de tal modo que se les acoja a ellos «en las moradas eternas» (Lc 16, 9).

Es más importante, entonces, acumular tesoros celestiales que acumular riquezas terrenales. Y como los discípulos no saben cuándo se acaba su tiempo en la tierra, han de ser más que valientes. Así pues, los exhorta Jesús a mantenerse vigilantes también, preparados y fieles.

Quiere Jesús que ellos tengan ceñida su cintura y encendidas las lámparas. En otras palabras, han de conducirse como aquellos que vigilantes y preparados aguardan a que su señor vuelva para abrirle apenas venga y llame. La aparente tardanza del señor en llegar no debe causar que ellos desahoguen sus frustraciones y cansancio en otras personas. Ni ha de llevar a que descuiden sus deberes. O a que sean indiferentes, buscando solo saciarse, comiendo y bebiendo, e irse a dormir.

Los de Jesús se mantienen valientes, vigilantes, preparados, fieles.

Nos decimos seguidores de Jesús de hoy día, lo que plantea la cuestión de si nos mantenemos valientes, vigilantes, preparados, fieles. Y necesitamos serlo más que nunca (véase J.A. Pagola). Es que el nacionalismo, por ejemplo, el racismo, se está manifestando en toda su crudeza.

Es hora que asumamos responsabilidades y nos hagamos los pobres de Yahvé, pocos, el remanente, valientes, vigilantes, preparados, fieles. Sin tener nada, solo nuestra fe en Dios, no encerrándonos en nuestros intereses, sino buscando los intereses de los demás (Fil 2, 4).

Pocos somos, sí, pero tenemos que ser valientes. Debemos tener en cuenta que la obra de Jesús no se lleva a cabo tanto por la multitud de obreros como por la fidelidad del pequeño grupo al que ha llamado (SV.ES III:60).

Señor Jesús, haz que nos mantegamos valientes, vigilantes, preparados y fieles ante los desafíos de la vida y la muerte. Que así seamos ricos a los ojos de Dios. Y que perseveremos en la fracción del pan para que tu aparente ausencia o tardanza en llegar no ocasione olvido y enfriamiento en nuestros corazones (SV.ES XI:65).


11 Agosto 2019

19º Domingo de T.O. (C)

Sab 18, 6-9; Heb 11, 1-2. 8-19; Lc 12, 32-48