Fourth Sunday of Easter, Year C-2016

From Vincentian Encyclopedia
Chief and eternal Shepherd of the flock

Jesus is a Shepherd who cares and protects; we fear no evil even when we walk through dark valleys.

Jesus and the one who has sent him to be Shepherd of the whole flock are one. The Shepherd’s success depends on this union.

The intimacy between the Father and Jesus is the basis of the intimacy between Jesus and his followers: “My sheep hear my voice; I know them, and they follow me.” Such sheep sense the Shepherd’s will. By doing the Teacher’s will and working with him in his mission, the disciples get nourished. They become like the Teacher who assures them:

My food is to do the will of the one who sent me and to finish his work.

So attuned to their Teacher, the disciples understand what he means when he calls their attention to “the fields ripe for the harvest.” That is why those rejected at Antioch in Pisidia come to understand that the Lord is sending them to the Gentiles.

Those who have the mind of Christ are not bogged down in their own limited ideas and opinions, to use a phrase found in AL 139. They are open to another mission field, fully aware that they have to go and make disciples of every nation, race and tongue.

They are inventive also, which is evident in St. Vincent de Paul’s works and words. The saint does not only remind missionaries of their vocation to go all over the world (SV.FR XII:262). He also shows his creativity as he thinks of other doors opening to him as some close because of his age (SV.FR XI:40).

He challenges us besides to be open to what is new. Answering his own question—“But who are going to turn us away from the good works we have begun?”—St Vincent says:

It will be the pampered ones, … people with a narrow outlook who confine their views and plans to a fixed circumference within which they shut themselves up as in one spot; they are unwilling to leave it, and if they are shown something outside it, and draw near to look at it, they withdraw right away to their center, like snails into their shells. (SV.FR XII:92-93)

No rejection, no limitation, stops those formed by the chief Shepherd. They boldly protest their rejection and commend themselves in weakness to the one who is greater than all.

Even when it seems to them that all their efforts are about to go to waste, true disciples remain certain that they will receive eternal life from the one who gave his body up and shed his blood, that they will never perish, that no one will take them out of their Shepherd’s hand.

Eternal Shepherd, keep us safe from ravenous wolves and unreliable hirelings.


April 17, 2016

4th Sunday of Easter (C)

Acts 13, 14. 43-52; Rev 7, 9 14b-17; Jn 10, 27-30


VERSIÓN ESPAÑOLA

Pastor supremo y eterno del rebaño

Pastor atento y protector es Jesús; no tememos aunque caminemos por cañadas oscuras.

Son uno Jesús y el que lo ha enviado para ser Pastor de todo el rebaño. De esa unión depende el éxito del Pastor.

La intimidad entre el Padre y Jesús es la base de la intimidad entre Jesús y sus seguidores: «Mis ovejas escuchan mi voz, y yo las conozco y ellas me siguen». Tales ovejas intuyen la voluntad del Pastor. Haciendo la voluntad del Maestro y colaborando en su misión quedan alimentados los discípulos. Se asemejan al Maestro quien les asegura:

Mi alimento es hacer la voluntad del que me envió y llevar a término su obra.

Así de sintonizados con su Maestro, los discípulos comprenden lo que él quiere decir cuando se les llama la atención a «los campos, que están ya dorados para la siega». Por eso, los rechazados en Antioquía de Pisidia llegan a entender que el Señor los está enviando a los gentiles.

Los con la mentalidad de Cristo no se encierran con obsesión en unas pocas ideas, por utilizar una frase en AL 139. Se abren a otro campo de misión, dándose plena cuenta de que tienen que ir y hacer discípulos de todas las naciones, razas y lenguas.

Son inventivos también, lo que queda patente en las obras y las palabras de san Vicente de Paúl. El santo no solo les recuerda a los misioneros su vocación de ir por toda la tierra (SV.ES XI:553). También se muestra bien creativo pensando en otras puertas que se le abrirán al cerrársele unas debido a su edad (SV.ES XI:57).

Nos desafía además a abirnos a la novedad. Contestando su propia pregunta: «¿Y quiénes serán que intenten disuadirnos de estos bienes que hemos comenzado?», dice san Vicente:

Serán gentes comodonas, … personas que no viven más que en un pequeño círculo, que limitan su visión y sus proyectos a una pequeña circunferencia en la que se encierran como en un punto, sin querer salir de allí; y si les enseñan algo fuera de ella y se acercan para verla, enseguida se vuelven a su centro, lo mismo que los caracoles a su concha. (SV.ES XI:397)

Ningún rechazo, ninguna limitación, les impide a los formados por el Pastor supremo. Sin contemplaciones protestan contra cuantos los rechazan y limitados se encomiendan al que supera a todos.

Aun cuando les parezca que todos sus esfuerzos están a punto de perderse, los verdaderos discípulos todavía están ciertos de que recibirán vida eterna del que entregó su cuerpo y derramó su sangre, que jamás perecerán, que nadie los arrebatará de la mano de su Pastor.

Pastor eterno, protégenos de los lobos rapaces y los mercenarios poco fiables.

17 de abril de 2016

4º Domingo de Pascua (C)

Hech 13, 14. 43-52; Apoc 7, 9 14b-17; Jn 10, 27-30