Fourth Sunday of Easter, Year B-2021

From Vincentian Encyclopedia
Lead God’s Flock in the Same Way as Jesus

Jesus shows what God does to lead his flock. And so, he also gives a model for his shepherds.

The crowds longed for someone to lead them out of the mess, a Messiah to guide a people in distress. But they ended up disappointed since they did not want a suffering Messiah.

But John’s Christians, for their part, do not turn their backs on Jesus; they embrace him. For they believe that he is the Messiah, the Son of God, and that they have life in his name (Jn 20, 31). And only in his name.

In other words, they understand the matter of his passion and death that they found hard to believe before. They now grasp that Jesus’ cross and glory comes hand in hand.

Hence, the mess that strife begets brings these Christians to Jesus. They trust him. He knows the way out of the crisis. He will lead his flock, so it goes ahead toward the goal. For not to go ahead is to fall back (SV.EN II:146).

And to go ahead, one must know that the cross is not negotiable. For Jesus makes clear that “he is” as they lift him up (Jn 8, 28); he is one with the One whose name is, “I am who am” (Ex 3, 14).

The way Jesus and his true shepherds lead the flock

Jesus, of course, can only lead the flock in the way that matches his teaching. And he teaches that he is here to serve and to give his life as a ransom for all. He also embodies such teaching.

So, for Jesus, to lead the flock means to give his life for his sheep. He loves others more than himself; he deems them better, very dear. No one loves them more than he (SV.EN XII:216). That is why he does not bail on them in times of danger; far from him to flee to save himself. He is there for others; to save them, he loses his life. But then, he finds it (Mt 10, 39).

The hireling, for his part, is there for himself. He flees at the first sign of danger. Such leader of the people, president, senator or bishop, is not a Christian even if he says he is. His lack of empathy gives him away as fake shepherd who divides.

For the shepherd, too, to lead the flock means to care for all the sheep, even for those out of the fold. But most of all for the sick and lost. This means that the shepherd and the sheep know each other and are one.

Hence, those whom he calls to be shepherds are to address the people’s troubles (CD 13). And they should care especially for the poor and the weak. Of course, they should be among those who serve, “good shepherds who know their sheep and whose sheep know them” (CD 16).

Lord Jesus, grant that the leaders of the people lead as you do. Give them simple hearts, empty of all guile (SV.EN XII:143). May they be able to say sincerely (2 Cor 12, 14. 15), “I want not what is yours, but you. I will spend and be spent for your sakes.” And may they love so as to be ready to give up their bodies and shed their blood. So, they will mirror your love, the Father’s love.


25 April 2021

Fourth Sunday of Easter (B)

Acts 4, 8-12; 1 Jn 3, 1-2; Jn 10, 11-18


VERSIÓN ESPAÑOLA

Guiar el rebaño de Dios al igual que Jesús

Jesús da a conocer el guiar de Dios a su rebaño, lo que sirve también de ejemplo para sus pastores.

Las gentes anhelaban al que las sacara del embrollo, al Mesías capaz de guiar al pueblo angustiado. Pero acabaron decepcionadas ellas. Pues no les gustó un Mesías sufriente.

Los cristianos de Juan, en cambio, no dan la espalda a Jesús, sino que lo abrazan. Pues ya creen que él es el Mesías, el Hijo de Dios, y que en su nombre tienen vida (Jn 20, 31). Y solo en su nombre.

En otras palabras, comprenden ellos lo de su pasión y muerte que antes les resultaba no creíble. Ya captan que la cruz y la gloria de Jesús no se pueden separar la una de la otra.

Por consiguiente, frente al embrollo que engendran las disensiones, acuden a Jesús esos cristianos. Confian, sí, en él. Conoce él el camino para superar la crisis. También les va a guiar para que avancen hacia la meta, que «el no avanzar es retroceder» (SV.ES II:107).

Y para que se avance hacia la gloria, se ha de saber que «la cruz no se negocia». Jesús, sí, levantado en la cruz, queda revelado «el que es» (Jn 8, 28); es uno con el que dijo: «Yo soy el que soy» (Éx 3, 14).

El guiar de Jesús y de sus verdaderos pastores

Por supuesto, el modo de guiar de Jesús no puede sino corresponder a su enseñanza. Enseña él que ha venido para servir y dar su vida en rescate por todos. Encarna él, además, esa enseñanza.

Así que para Jesús, guiar es dar la vida por las ovejas. Ama él a los demás más que a sí mismo; los toma por mejores, carísimos. Nadie los ama más que él (SV.ES XI:555). Es por eso que en momentos de peligro no los abandona ni huye para salvarse a sí mismo. Busca primero los intereses de los demás; pierde su vida para ganar la de ellos. Pero, claro, por perder, él gana (Mt 10, 39).

El asalariado, por su parte, se encierra en sus intereses. Nada más ver algún peligro, se huye él. Por más que se diga cristiano, tal jefe del pueblo, presidente, senador o obispo, no lo es. Le falta la empatía, y esto le delata pastor falso y divisivo.

Es que el guiar del buen pastor es también preocuparse de todas las ovejas, aun de las que no son del redil. Pero en particular de las enfermas y perdidas. Y esto supone que se conocen el pastor y las ovejas y hay unión entre ellas.

Por eso, los llamados a ser pastores han de responder a las angustias de los hombres (CD 13). Y tienen que cuidar de modo especial a «los pobres y a los débiles». Claro, deben ser «como los que sirven, pastores buenos que conocen a sus ovejas y son conocidos por ellas» (CD 16).

Señor Jesús, concédeles a los jefes del pueblo guiar como tú. Haz que sean sencillos de corazón, vacíos de toda doblez (SV.ES XI:463). Que puedan decir con sinceridad: «No busco lo vuestro, sino a vosotros; gastaré y me gastaré por vosotros» (2 Cor 12, 14. 15). Y amen hasta entregar sus cuerpos y derramar la sangre, y reflejen tu amor, el amor que nos tiene el Padre.


25 Abril 2021

4º Domingo de Pascua (B)

Hch 4, 8-12; 1 Jn 3, 1-2; Jn 10, 11-18