Fifth Sunday of Lent, Year C-2022

From Vincentian Encyclopedia
Holy and Just in the Sight of God

Jesus ushers in the new creation. He comes to make all things new. Hence, he wants us to be just and holy.

The prodigal son goes back home. He stands for those who are not holy: robbers, evildoers, adulterers, tax collectors.

But as it turns out, the older son should also repent. That is to say, those who are strict in keeping the law of Moises.

Yes, those who think they are better than others have to repent. To bolster their ego, they belittle, even before God, tax collectors. But most of all, they need to repent since they do not get it. They do not know that all the law has to do with justice, love.

The scribes and the Pharisees mistake God for a lawmaker who lacks all mercy. They turn the good Father into an avenging master who set traps and punish for fun.

And those who see God as a bully end up lording it over others and judging them. No wonder that they breathe deadly threats against the woman caught in adultery. But what about her man? Do they let him go just so long as they have the woman? She is alone is brought to Jesus.

The new thing: grace that makes us holy is above the law.

Those who think they are holy puts her in the middle. Easier target of scorn and stoning? Anyway, they pose the question: “In the law, Moses commanded us to stone such women. So, what do you say?”

But Jesus bends down and writes on the ground with his finger? He shows no interest? Is he thinking? What to say to those who like to hunt?

If he stays merciful with the woman, as he does with all sinners, they can accuse him of not respecting the law. But if he condemns her, he will look harsh. And this will unmask his mercy, before the public, as fake, just for show.

But such trap boils down to this: either Moses or Jesus. And better that it all comes to a head so. The new thing, toward which we should strain, will spring up then.

The new, yes: new garment, new wine, new pact, new teaching, new authority, new commandment, new life. New worship in the Spirit and not in the letter, new dough, new humanity, new heaven, new earth.

And, yes, the Good News, with which we should be busy (see Acts 17, 21). It teaches us that grace, love, is above all laws, and rules, (SV.EN X:478). That mercy triumphs over judgment (Jas 2, 13; see Mt 5,20; 23, 23). And Jesus who is the Good News in person does not want men and leaders to be bullies. In him, there is no male or female (Gal 3, 28), and leaders serve. He does not wish the sinner to die but to turn back and live.

Of course, the gospels are more for Christians than for the scribes and Pharisees. Hence, we all should turn back, starting with the elders. And sin no more nor tire in doing holy works.

Lord Jesus, you make us your new creation. Hence, you gave us baptism and feed us with your word and with your flesh and blood. Guide our feet into the new way of grace you opened for us. Make us holy, as our Father is holy.


3 April 2022

Fifth Sunday of Lent (C)

Is 43, 16-21; Phil 3, 8-14; Jn 8, 1-11


VERSIÓN ESPAÑOLA

Santos y justos en la presencia de Dios

Jesús introduce la nueva creación. Viene para hacer nuevas todas las cosas. Por lo tanto, busca que seamos santos y justos.

Se convierte el hijo pródigo. Representa él a los no santos: los ladrones, malvados, adúlteros, los publicanos.

Pero resulta que se ha de convertir también el hijo mayor. Es decir, los que observan estrictos la ley de Moisés.

Se han de convertir, sí, estos que se presumen de ser santos. Se buscan engrandecer, aun en la presencia de Dios, por menospreciar a los publicanos. Pero sobre todo, les hace falta la conversión, pues no captan lo esencial de la ley: la justicia, el amor.

Los escribas y los fariseos confunden a Dios con un legislador que carece de toda compasión. Hacen del Padre bueno un amo justiciero que se complace en atrapar y castigar a los culpables.

Y tal visión de un Dios prepotente los lleva a tratar de dominar y juzgar a todos. No es de extrañar que respiren amenazas contra la mujer sorprendida en adulterio. Pero, ¿qué del cómplice? ¿Se le deja suelto al varón con tal que se la atrape a la mujer? Sola se la lleva a ella a Jesús.

Lo nuevo: la gracia que busca que seamos santos está por encima de la ley.

Los que se creen santos la ponen en medio. ¿Blanco más fácil de los burladores y los apedreadores? De todos modos, se plantea: «La ley de Moisés nos manda apedrear a las adúlteras. Tú, ¿qué dices?».

Pero se inclina él y escribe con el dedo en el suelo. ¿Muestra desinterés? ¿Piensa? ¿Qué decir a los que les gusta cazar?

Si sigue con ser compasivo con la adúltera, como con todos los pecadores, lo pueden acusar de no acatar la ley. Pero si la condena, él se mostrará severo. Ante el público, sí, quedará desenmascarada falsa su compasión, no más que adorno.

Pero esa trampa se puede reducir a esto: O Moisés o Jesús. Y mejor que se llegue a este punto crítico. Así brotará lo nuevo hacia lo cual nos hemos de lanzar.

Lo nuevo, sí: vestido nuevo, vino nuevo, pacto nuevo, enseñanza nueva, autoridad nueva, mandamiento nuevo, vida nueva. Culto nuevo en el Espíritu y no en la letra, masa nueva, humanidad nueva, cielo nuevo, tierra nueva.

Y, claro, Buena Nueva de que ocuparnos (véase Hch 17, 21). Nos enseña Ella que la gracia, el amor, está por encima de todas las leyes, y reglas (SV.ES IX:1125). Que la compasión triunfa sobre el juicio (Stg 2, 13; véase Mt 5, 20; 23, 23). Y el que es la Buena Nueva en persona no los quiere prepotentes a los varones, a los líderes. En él, ya no hay varón ni mujer (Gál 3, 28), y los líderes sirven. No se complace él en la muerte del pecador; lo quiere convertido y vivo.

Desde luego, los evangelios son para los cristianos más que para los escribas y fariseos. Por lo tanto, nos hemos de convertir todos, comenzando por los más viejos. Y no pecar más, sino entregarnos a quehaceres santos.

Señor Jesús, haces de nosotros nueva creación. Nos diste, por lo tanto, el baño del bautismo y nos alimentas con tu palabra, tu carne y sangre. Guía nuestros pasos por el camino nuevo de gracia que nos abriste. Haz que seamos santos, como es santo nuestro Padre.


3 Abril 2022

5º Domingo de Cuaresma (C)

Is 43, 16-21; Fil 3, 8-14; Jn 8, 1-11