Fifth Sunday of Easter, Year B-2021

From Vincentian Encyclopedia
Branches that Remain on the Vine

Jesus is the vine, and we are the branches. That we remain in him, and he in us, is what makes us bear much fruit.

In Ps 80, the Shepherd of Israel is asked to bring back his people. This people started out as a vine that God brought out of Egypt and transplanted. And due the care it got, the vine stretched out its branches far and wide.

In Jesus’ farewell as death nears, he is the true vine and the branches are his disciples. The Father is the vine grower that does has to be done so that the vintage may be good.

There is, then, the hint that Jesus is the new Israel. Those who belong to him make up, with him, the new People of God.

But to belong to Jesus cannot but mean to remain in him. And on this, the Teacher cannot be more clear, simple, and true to life. He says that the branches that do not stay on the vine do not bear fruit. In the same way, Christians who do not remain in Christ are not fruitful.

In fact, we can do nothing without him. That is to say, cut off from him, we die just as the branches that are not on the vine wither. But those that stay on the vine yield their fruit and are full of leaves.

Like branches that are full of fruit and leaves

Christians who remain in Jesus bear fruit. For due to their faith in him, they do the works that he does, and greater ones (Jn 14, 12). Besides, he appoints them to bear fruit (Jn 15, 16).

Also, as they remain in the Teacher, the disciples stay lively, cheerful and hearty, rather than halfhearted, lukewarm, and just OK. They are so since his words are Spirit and life; he has the words of eternal life (Jn 6, 63. 68).

And Jesus’ sap runs through such disciples. Due to it, they are lively; he is their driving force and reason to live. He is their all (SV.EN V:537). He is the “Rule of the Mission” (SV.EN XII:110). The beginning, too, the center and the end of who they are, and what they have and do.

The same sap makes the disciples think, feel, head toward the same direction as Jesus. That is why they pass up no chance to heal, preach, encourage —as is true of Barnabas (Acts 4, 36)— and do good. And, of course, they love not in word but in deed. Hence, more important to them than the Sabbath are persons. And they are not just about principles but also people. Yes, “charity is above all rules” (SV.EN X:478).

Lord Jesus, grant that we remain in you as fruitful and leafy branches on the vine. Make our communion lead us to love to the end like you. Thus, we shall be the people we ask God to bring back.


2 May 2021

Fifth Sunday of Easter (B)

Acts 9, 26-31; 1 Jn 3, 18-24; Jn 15, 1-8


VERSIÓN ESPAÑOLA

Sarmientos que permanecen en la vid

Jesús es la vid, y los discípulos somos los sarmientos. Permanecer en él, y él en nosotros, esto es lo que nos lleva a dar fruto abundante.

En el Sal 80, se le pide al Pastor de Israel que restaure a su pueblo. Ese pueblo comenzó como una vid que Dios sacó de Egipto y trasplantó. Y debido al buen cuidado recibido, la vid a tiempo extendió sus sarmientos por todas partes.

En la plática de Jesús antes de morir, la vid verdadera es él y los sarmientos son los discípulos. El Padre es el labrador que procura una vendimia buena.

Así que se nos da a entender que Jesús es el nuevo Israel. Los que son de él forman, junto con él, el nuevo Pueblo de Dios.

Pero ser de Jesús no puede sino querer decir permanecer en él. Y sobre esto, no puede enseñar él de forma más clara, sencilla y fácil de captar. Dice él que los sarmiento que se cortan de la vid no dan fruto. Del mismo modo, no somos fértiles los cristianos que no permanecemos en Cristo.

De hecho, no podemos hacer nada sin él. Es decir, separados de él, morimos, al igual que se secan los sarmientos que no permanecen en la vid. Pero los que permanecen en la vid dan fruto; se mantienen frondosos.

Al igual que los sarmientos fructíferos y frondosos

Los cristianos que permanecen en Jesús son productivos. Pues, por su fe en él, hacen las obras que él hace, y aun más grandes (Jn 14, 12). Los destina él, por encima, para que den fruto (Jn 15, 16).

También, por permanecer en el Maestro, los discípulos se mantienen vivos, alegres y vigorosos, en vez de mediocres, tibios y rutinarios. Es que las palabras de él son Espíritu y vida; solo él tiene palabras de vida eterna (Jn 6, 63. 68).

Y por tales discípulos corre la savia de Jesús. Debido a ella, se hace él la vitalidad, la fuerza motriz, la razón de ser, de ellos. Él es todo para ellos (SV.ES V:511). Sí, es la «Regla de la Misión» (SV.ES XI:429), el comienzo, el centro y el fin de su ser y hacer.

La misma savia causa que los discípulos tengan el pensar, sentir, orientar y actuar de Jesús. Es por eso que no dejan pasar ninguna oportunidad de sanar, predicar, confortar, —al igual que Bernabé (Hch 4, 36)—, y hacer el bien. Y no aman de palabra, sino con obras. Por lo tanto, valoran más a los hombres que al sábado, y toman en cuenta no solo los principios, sino también a las personas. Sí, «la caridad está por encima de todas las reglas» (SV.ES XI:1125).

Señor Jesús, concédenos permanecer en ti, al igual que los sarmientos fértiles y frondosos en la vid. Haz que la comunión nos lleve a amar hasta el extremo al igual que tú. Así seremos la restauración del Pueblo de Dios.


2 Mayo 2021

5º Domingo de Pascua (B)

Hch 9, 26-31; 1 Jn 3, 18-24; Jn 15, 1-8