Fifteenth Sunday in Ordinary Time, Year C-2022

From Vincentian Encyclopedia
Roundabout Ways We Take to Get Our Way

Jesus is the image of the invisible God. He is the roundabout way that means much more to us than all the other roundabout ways God has taken.

Many, if not all, have taken roundabout ways. The Hebrews, as God plans it, take a roundabout way as they leave Egypt.

Jesus, too, takes a roundabout way to go from Tyre to the sea of Galilee and the Ten Cities (Mk 7, 31). For he goes north, through Sidon, then southeast to get to where he wants. This has puzzled students of the Gospels (The New Jerome Biblical Commentary [Englewood Cliffs, NJ: Prentice Hall, 1990] 41:50).

And these two roundabout ways are not bad. Nor are many other roundabout ways, literal or figurative. Not a few of them have to do with one’s background or culture. And one deems it good that missionaries know of these roundabout ways that mean respect.

So, a scholar of the law tests Jesus. Maybe he wants to know how the law fits in in Jesus’ and his sent ones’ healings and preaching. But he does not ask so in a direct way; he says, “Teacher, what must I do to inherit eternal life?”

Jesus, in turn, does not answer in a direct way but with a question. Then the wise answers, and it seems all is well. But not so quick. For the one who wants to stand his ground wants to discuss the issue more.

Hence, he asks, “And who is my neighbor?” He likes to know if “neighbor” means all or just the Jews, his kin, the good folks. And Jesus answers in not a direct way, that is to say, through a story.

Good and bad roundabout ways.

In the story, the priest and the Levite take roundabout ways. They serve in the temple. Are they not then to help more than others those in need? And then comes a Samaritan.

Might “Samaritan” make the scholar’s blood boil? Does he think that there is no way a Samaritan will help? Maybe. After all, for the Jews, Samaritan means a pagan who cannot be just or show mercy. One that Jews are to hate, belittle and ward off. But this nobody helps. Hence, he does not fit the tag they put on him.

And his mercy makes him act. For he goes near the badly hurt, binds his wounds, pours oil and wine on them. He takes him, too, to an inn, cares for him, and pays for the cost of the inn. To add to the roundabout ways we say or do things, let us say he puts his money where his mouth is.

And the scholar sees good in all this. We, in turn, have to pass from what the scholar sees to what Christ does. From vision to action. From theory to practice. We have to love with the strength of our arms and the sweat of our brow (SV.EN XI:32). Till we give up our bodies and shed our blood. We have to be Christ’s. And this is not so much that we love our neighbor as that we are neighbor to others. For we are all children of the same Father, be we good or bad. Black, brown, white or yellow, of this or that religion.

Lord Jesus, through you God has been neighbor to us. Deliver us, by the Spirit, from the roundabout ways that will take us away from you. From the Father, and from our brothers and sisters.


10 July 2022

15th Sunday in O.T. (C)

Dt 10-14; Col 1, 15-20; Lk 10, 25-37


VERSIÓN ESPAÑOLA

Rodeos que da uno para salirse con lo suyo

Jesús es imagen de Dios invisible. Él es el rodeo que representa para nosotros mucho más que todos los demás rodeos que ha dado Dios.

Muchos, si no todos, han dado rodeos. Los hebreos, por el plan de Dios, da un rodeo al salir de Egipto.

Jesús también da un rodeo para ir de Tiro al lago de Galilea y a la Decápolis (Mc 7, 31). Pues va hacia el norte, por Sidón, luego hacia sudeste, hasta llegar adonde quiere ir. Esto ha intrigado a los comentaristas (The New Jerome Biblical Commentary [Englewood Cliffs, NJ: Prentice Hall, 1990] 41:50).

No, no hay nada malo en esos dos rodeos. Ni en muchos otros rodeos, literales o figurativos. No pocos de ellos tienen que ver con la procedencia o cultura de uno. Y se nos dice que les es bueno a los misioneros que se den cuenta de tales rodeos; son formas de respeto.

Un doctor de la ley, pues, le pone a prueba a Jesús. Quizás busca saber qué importancia dan a la ley él y sus enviados en sus sanaciones y predicaciones. Pero en vez de preguntárselo de forma directa, le dice: «Maestro, ¿qué tengo que hacer para heredar la vida eterna?».

Jesús, a su vez, le contesta de modo no directo, con una pregunta. Contesta el sabio, y parece que todo está bien con los dos. Pero no. Pues el que se quiere defender le gusta que se razone un poco más del asunto.

Dice, pues: «¿Y quién es mi prójimo?». Pide que se le diga si «prójimo» quiere decir todos o no más los judíos, los semejantes, los buenos. Y Jesús una vez más no le da una respuesta directa, sino que le dice un cuento.

Rodeos buenos y malos.

En el cuento, dan rodeos un sacerdote y un levita. ¿No se espera que ellos, por servir en el templo, ayuden más que nadie a un necesitado? Y llega un samaritano.

«Samaritano» quizás les hierve la sangre del doctor. ¿Piensa él que no hay forma de que ayude un samaritano? Pues, para los judíos, samaritano quiere decir un pagano que no es capaz de ser justo ni compasivo. Y al cual hay que odiar, despreciar, excluir. Pero el tío no deja de ayudar. No le viene bien, por lo tanto, la etiqueta que se le ponen.

Y le lleva la compasión a actuar. Pues se acerca él al malherido, le venda las heridas, les echa aceite y vino. Lo trae también a una posada, lo cuida, y cubre el coste de la posada. Por andarnos con rodeos, no, no se puede decir del que se porta como prójimo del medio muerto el refrán: «Del dicho al hecho hay mucho trecho».

Y todo esto lo ve bueno el doctor. A nuestra vez, nos toca pasar de lo que ve el doctor a lo que hace Cristo. De la visión a la acción. De la teoría a la práctica. Hay que amar con la fuerza de los brazos y con el sudor de la frente SV.ES XI:733). Hasta entregar el cuerpo y derramar la sangre. Hay que ser de Cristo. Y esto no se trata tanto de amar al prójimo cuanto de hacerse prójimo de los demás. Pues somos todos hijos del mismo Padre, buenos y malos. Amarillos, blancos, morenos y negros, de una y otra religión.

Señor Jesús, por ti Dios se ha portado prójimo de nosotros. Líbranos, por el Espíritu, de los rodeos que nos alejen de ti, del Padre y de nuestros hermanos y hermanas.


10 Julio 2022

15º Domingo de T.O. (C)

Dt 10-14; Col 1, 15-20; Lc 10, 25-37