Fifteenth Sunday in Ordinary Time, Year A-2017

From Vincentian Encyclopedia
Things ordinary, yet eye-opening

In Jesus dwells bodily the fullness of God. He is the fullest meaning of things, which he uncovers for us to see.

Being on top of things and aware of what is going on, Jesus tells the parable of the sower. He turns the sower of people’s experience into a symbol or a “Gospel sign”. The Teacher, then, explains to some the fullest meaning of the parable.

Jesus is such a good teacher. He teaches in a way that simple folks even, or better, above all, understands him. He uses parables and images that he weaves from things or happenings in life. Most of all, he uncovers for us to see the fullest meaning of what is happening.

And he is so good at educating and forming. His starting-point is the experience of people. He, then, draws out its important meaning. Besides, he uses it to form those to whom God grants the knowledge of the mysteries of the kingdom.

That is because Jesus eagerly wants us to have life to the fullest. And we shall have it to the extent that we live up to the fullest meaning of things he reveals.

So, just like Jesus, we who claim to be his followers have to stay on top of things. And to be aware of our surroundings is important to us.

Really, there is nothing and no one is of little worth; all things are meaningful. That is because they point to the fullest and deepest reality. That is why, in prayerful and thoughtful moments, we give thanks not only for what is beautiful, great or holy. We give thanks, too, for sorrow and sin, for they teach and reveal so much to us.

And, of course, Jesus I the key to understanding the fullest meaning of our experiences. Walking with him, we will find God, as St. Ignatius did, in all things. And if Jesus is our only “driving force,” our ordinary life will show us imperceptibly God’s plans for us. That was the case with St. Vincent de Paul.

Things that happen to us and around us point, moreover, to the glory that God will unveil someday. And pledge of that future glory is the holy Life-Together “that commits us to the poor” (CCC 1397). So, then, we show ourselves fruitful Christians if we no longer belittle anyone of the least of the brothers and sisters of Christ.

Lord, teach us to find you in all things. May we see you above all in our brothers and sisters whom the world deems useless.


16 July 2017

15th Sunday in O.T. (A)

Is 55, 10-11; Rom 8, 18-23; Mt 13, 1-23


VERSIÓN ESPAÑOLA

Cosas ordinarias, pero esclarecedoras

En Jesús habita toda la plenitud divina en forma corporal. Él es el más pleno sentido de las cosas y quien nos lo descubre.

Estando al tanto de las cosas y tomando conciencia de su alrededor, Jesús relata la parábola del sembrador. Convierte al sembrador, el que forma parte de la experiencia de la gente, en «signo evangélico». Luego, explica el Maestro a ciertas personas el más pleno significado de la parábola.

Así de buen maestro es Jesús. Enseña de tal modo que lo comprenden incluso, —o mejor dicho, especialmente—, las gentes sencillas. Utiliza parábolas e imagénes entretejidas de las cosas o ocurrencias de la vida. Sobre todo, él descubre el más pleno significado de los acontecimientos.

Y así de buen educador y formador es Jesús. Le sirven, sí, como punto de partida las cosas de la experiencia popular. A continuación, saca de tales cosas el significado relevante. Y lo utiliza además para formar a cuantos se les concede conocer los secretos del reino.

Es que Jesús desea enormemente que los discípulos tengamos vida abundante. Y ésta la tendremos en la medida en que vivamos nosotros conforme al más pleno sentido de las cosas revelado por él mismo.

Así que, al igual que Jesús, los que nos decimos seguidores suyos, hemos de quedarnos al tanto de las cosas. Y mucho nos importa ser conscientes de nuestro entorno.

Realmente, no hay nada ni nadie de poco valor; todas las cosas son significantes. Es que señalan todas una realidad más plena y más profunda. Por eso, en momentos de oración y reflexión, damos gracias no solo por lo bello, grande o santo. Damos gracias incluso por el dolor y el pecado, que éstos tanto nos enseñan.

Y la clave para captar el más pleno sentido de nuestras experiencias es Jesús. Caminando en compañía de Jesús, como san Ignacio, hallaremos a Dios en todos las cosas. Y si Jesús es nuestra «fuerza motriz», la vida ordinaria nos indicará de forma imperceptible los designios de Dios. Tal es el caso de san Vicente de Paúl.

Las cosas que ocurren, a nosotros o a nuestro alrededor, señalan además la gloria que un día se nos descubrirá. Y de la misma gloria futura es prenda la Convivencia eucarística sagrada que «entraña un compromiso en favor de los pobres» (CCC 1397). Así, pues, cristianos fecundos nos acreditaremos si ya no desestimamos a ningún más humilde hermano o hermana de Cristo.

Señor, enséñanos a hallarte en todas las cosas. Que te descubramos sobre todo en nuestros hermanos y hermanas menos útiles a los ojos del mundo.


16 Julio 2017

15º Domingo de T.O. (A)

Is 55, 10-11-10; Rom 8, 18-23; Mt 13, 1-23