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Epiphany of the Lord, Year C-2019

Directions to Get to the King of Every Nation

Jesus is worthy to receive the worship of every nation on earth. If those coming to worship him ask us where he is, do we know what directions to give them?

Not rarely do we hear people say that many today are lost, and so need clear directions. Such a saying comes from those who show concern for the future of humanity. Some of them, however, seem to be rather self-righteous. And others show a longing for a supposedly glorious past.

But it is not really about the number of those who are without direction in life. Nor is it about the motives of those who show concern. It is a question rather of whether we are ready or not to help those who may ask us for directions.

And there will always be people looking for directions, since God addresses even those who do not look for him (Is. 65, 1). He will, then, probably do to us what he did to Philip (Acts 8, 26-40). That is to say, he will send us to give directions to truth seekers.

What does it mean for Christians to give directions?

Far be it from us to do as Herod. The king did not mean to give directions to strangers whose question he found troubling. He himself wanted to find the newborn king to get rid of him. What he would do to get his way was anybody’s guess. But all Jerusalem was troubled, too, fearing he might take his wrathful insecurity on them.

The priests and scribes did right when they looked up the Hebrew Scriptures. Christians should also look for directions in Sacred Scriptures. Gospel teaching is very important (CRCM II). For one thing, “ignorance of Scripture is ignorance of Christ.” Are not those who know him in a much better position to give directions? Moreover, we can be guardians of true teaching and right worship only if we keep them and reflect on them in our hearts.

But to know, keep and reflect is not enough. For Christians to give directions also implies going with those who ask for them. This means we will go out of our way, leaving our books, setting aside prayers and meditations even. We ourselves will, then, become light to those for who need it, to those who are in the darkness of ignorance. In this way also, those with whom we go will feel more strongly that we want them as co-heirs, with whom we want to break bread. Will they be surprised to find that Jesus is not in a palace and that there is really nothing magical about him?

Lord Jesus, may we become true givers of directions to those who are lost. When we have our final and personal epiphany of you, grant that we hear, “This is the one who helped us find you” (SV.EN IX:200).


6 January 2019

Epiphany of the Lord

Is 60, 1-6; Eph 3, 2-3a. 5-6; Mt 2, 1-12


VERSIÓN ESPAÑOLA

Indicaciones para llegar al Rey de todos los pueblos

Jesús es digno de recibir la adoración de todos los pueblos de la tierra. Si los que vienen a adorarlo nos preguntan dónde está, ¿sabremos darles indicaciones?

No pocas veces se oye comentar que hoy en día muchos viven desorientados, careciendo de indicaciones para vivir con lucidez. Lo dicen los preocupados por el futuro de la humanidad. Entre éstos, sin embargo, se cuentan unos con pretensiones de superioridad moral. Y no faltan, por supuesto, algunos con nostalgia de una época supuestamente dorada.

Pero no se trata realmente ni del número de los desorientados ni del motivo de los que comentan. Es cuestión más bien de si estamos listos o no para dar indicaciones a cuantos nos las pidan.

Y siempre habrá personas que nos pidan indicaciones, pues Dios se deja encontrar por quienes no le buscan (Is 65, 1). Probablemente, como designó a Felipe, también nos designará responsables de dar indicaciones a unos buscadores de la verdad (Hech 8, 26-40).

¿Que quiere decir para los cristianos dar indicaciones?

¡Lejos de nosotros hacer lo que Herodes! El rey no tenía intención alguna de dar indicaciones a forasteros quienes, por su pregunta, le hicieron sobresaltar. Quería encontrar al Rey que había nacido para eliminarlo. ¿Qué haría el déspota para llevar a cabo su propósito? Nadie lo sabia. Pero los ciudadanos de Jerusalén se sobresaltaron también, amedrentados de que Herodes desahogara su inseguridad y cólera con ellos.

Los sacerdotes y los escribas hicieron bien en examinar las Escrituras hebreas. Los cristianos debemos buscar también indicaciones en las Sagradas Escrituras. La enseñanzas evángelicas son de suma importancia (RCCM II). En primer lugar, «ignorar las Escrituras es ignorar a Cristo». ¿Acaso no darán mejores indicaciones quienes le conocen? Además, podemos ser guardianes de la verdadera doctrina y la observancia recta solo si las conservamos, meditándolas en nuestros corazones.

Pero no nos basta con saber, conservar y meditar. Dar indicaciones de manera cristiana es acompañar también a los que las piden. Esto supone hacer nosotros todo lo que se pueda, abandonando nuestra zona de comfort, dejando nuestros libros e incluso nuestras oraciones y meditaciones. Entonces nos convertiremos en luz para los que la necesitan, para los que viven en la oscuridad. Así también los que con quienes caminamos se sentirán aún más que los queremos como coherederos y comensales en la Eucaristía. ¿Les sorprenderá saber que no se encuentra Jesús en un palacio ni hay en él nada de mágico?

Señor Jesús, haz que demos indicaciones acertadas a los desorientados. Cuando experimentemos final y personalmente tu epifanía, concédenos oír: «Ésta, —o éste—, es quien nos asistió a encontrarte» (SV.ES IX:241).


6 Enero 2019

Epifanía del Señor

Is 60, 1-6; Efes 3, 2-3a. 5-6; Mt 2, 1-12