Easter Sunday, Year C-2016

From Vincentian Encyclopedia
Faith working through love

Jesus wants us to have a faith that is firm as a rock and immense as the sea.

This faith, made alive by love, prompts Mary of Magdala to go to Jesus’ tomb at the first opportunity. Due to the same faith, this female disciple stays outside the tomb weeping, after Peter and the other disciple have returned home.

Obviously, such faith is not faith in the dogma of the resurrection. It is not a doctrinal faith, but a personal faith in Jesus, alive or dead. It is faithfulness to the one who has given his life for his friends and whose “love calls for love in return.”

Not less faithful is Peter. Considered the first among the disciples, he serves as the youngest. In contrast to worldly leaders who would send a subordinate to inquire about something, he does not send the beloved disciple or any “errand boy.” He himself, with the beloved disciple, goes to the tomb running.

The other disciple runs faster than Peter and arrives at the tomb first. Does not this indicate perhaps that the beloved disciple does it out of love, while Peter does it largely out of an acute sense of duty?

To have an acute sense of duty is, without doubt, something admirable. Still, no sense of duty reaches its fullness without love, which is not to say, however, that we can dismiss those with a sense of duty only.

Indeed, we have to defer to occupiers of magisterial chairs, especially if they are servant leaders. We have to do even what we are told by leaders possessed by the law, but not by love, without, however, imitating their hypocrisy. Nevertheless, we have to go beyond traditional observance and start to love to give radicality and fullness to the law and the prophets:

The whole law and the prophets depend on these two commandments.
For the whole law is fulfilled in one statement, namely, “You shall love your neighbor as yourself.”
Love is the fulfillment of the law.

Upon entering, those impelled by love see and believe. They see evident facts, but they get to understand that Jesus has to rise from the dead only through the light of faith. They see beyond what is on earth; hence, they are able to set their minds on what is above, “where Christ is seated at the right hand of God.”

They give credible witness to the resurrection of the one who went about doing good, those with faith that works through love. Their proclamation of the Mystery of faith in the Eucharist is equally credible.

Father, grant that we be totally committed to your Son, remembering always, through your Spirit, that we live in Jesus Christ by the death of Jesus Christ and that our life ought to be hidden in Jesus Christ and full of Jesus Christ (SV.FR I:295).


March 27, 2016

Easter Sunday

Acts 10, 34a. 37-43; Col 3, 1-4; Jn 20, 1-9


VERSIÓN ESPAÑOLA

Fe obrando por el amor

Jesús nos quiere con fe firme como la roca e inmensa como el mar.

Esta fe, activa por el amor, impulsa a María Magdalena a ir al sepulcro de Jesús a la primera oportunidad. Debido a la misma fe, la discípula se queda llorando frente al sepulcro, luego de volverse a casa Pedro y el otro discípulo.

Obviamente, tal fe no es fe en el dogma de la resurrección. No es fe doctrinal, sino fe personal en Jesús, vivo o muerto. Es fidelidad al que dio su vidas por sus amigos y cuyo «amor saca amor» [1].

No menos fiel es Pedro. Tenido como el primero entre los discípulos, sirve como el menor. A diferencia de líderes mundanos que mandarían un subordinado para averiguar algo, él no manda al discípulo amado ni a ningún «recadero». Él mismo corriendo va al sepulcro con el discípulo amado.

El otro corre más que Pedro y llega primero. ¿Acaso no da a entender esto que el discípulo amado lo hace por amor, mientras lo hace Pedro mayormente por un gran sentido del deber?

Tener un gran sentido del deber es, sin duda, algo admirable. Pero sin el amor, ningún sentido del deber llega a su plenitud, lo que no quiere decir, sin embargo, que podemos descartar a los con sentido del deber solamente.

De verdad, hay que deferir a los asentados en la cátedra magisterial, especialmente si son gobernantes sirvientes. Hay que incluso cumplir lo que nos digan los líderes poseídos por la ley, pero no por el amor, pero sin imitar su hipocresía. Tenemos que ir, sin embargo, más allá de la observancia tradicional y empezar a amar, para dar radicalidad y plenitud a la ley y los profetas:

Estos dos mandamientos sostienen la ley entera y los profetas.
Toda la ley se concentra en esta frase: «Amarás al prójimo como a ti mismo».
Amar es cumplir la ley entera.

Al entrar, ven los apremiados por el amor y creen. Ven las evidencias, pero solo con las luces de la fe que logran entender que Jesús ha de resucitar de entre los muertos. Ven más allá de los bienes de la tierra; por lo tanto, se hacen capaces de aspirar a los bienes allá arriba, «donde está Cristo, sentado a la derecha de Dios».

Dan testimonio creíble de la resurrección del que pasó haciendo el bien quienes tienen realmente la fe que obra por el amor. Resulta igualmente creíble su proclamacion, en la Eucaristía, del Misterio de fe.

Haz, Padre, que nos entreguemos totalmente a tu Hijo, acordándonos siempre, por tu Espíritu, de que vivimos en Jesucristo por la muerte de Jesucristo, y que nuestra vida tiene que estar oculta en Jesucristo y llena de Jesucristo (SV.ES I:320).


27 de marzo de 2016

Domingo de Pascua de Resurreción

Hech 10, 34a. 37-43; Col 3, 1-4; Jn 20, 1-9