Easter Sunday, Year B-2021

From Vincentian Encyclopedia
Attest that Jesus Is among the Living

Jesus has risen and has appeared to his disciples. He chooses them as his witnesses who will attest that he is alive.

The disciples have not seen Jesus rise from the dead. At first, Mary Magdalen can only attest that she has seen the stone removed from the tomb.

And for their part, the most that Peter and the other disciple can say is that they have found the tomb empty. They may say, too, that what they have seen in the tomb does not suggest the theft that Mary has thought of besides.

The other disciple can attest also that what he has seen has made him believe. And he has no name since he is every Christian who sees and believes.

So, the three, no matter the conclusion of each, are not eyewitnesses of the resurrection. They can only attest, with the rest of the disciples, that they have seen Jesus alive with a body that nothing can rein in.

And it turns out they can attest in a convincing way. For soon some three thousand believe them (Acts 2, 41). Then, more than five thousand (Acts 4, 4). And even Gentiles, like Cornelius, come to believe, too. Yes, the disciples’ witness has gone out to all the earth.

How the disciples attest in a convincing way.

All is due to God’s grace and Spirit. He chooses, yes, those without learning to baffle the learned (Acts 4, 13; 1 Cor 1, 27). He makes their witness striking.

The disciples, in turn, give God no reason to turn them down. They are not two-faced, as is the one who boasts before God that he is just while he scorns the neighbor (Lk 18, 11-12). Rather, they show true care for the good of others.

They show, too, that they are weak and need God. To lock themselves in a house for fear is a way, though unconscious, of saying they are weak. And since they pray, they make clear that they need God to help them.

Yes, God gives the lowly grace and shows them the way (Jas 4, 6; 1 Pt 5, 5; Ps 25, 9; 138, 6; Prov 3, 34). Hence, the disciples also see God’s will and beat their prejudices. Thus, they find out, too, the meaning of what meets the eye; they seek what is above.

God, besides, makes them meek and bold preachers who will obey God than men. Theirs, too, are self-discipline and zeal. For they are happy to suffer for Jesus. They are willing, too, to give up their bodies and shed their blood.

We are to attest as the disciples.

We are by no means eyewitnesses (see 1 Pt 1, 8); just the same, we are called to attest. God also calls us weak people out of his sheer mercy (SV.EN IX:284).

And if we attest in the same convincing way as the disciples, all the more do we have to proclaim that God is great. And our spirit will have to rejoice in God still more, if we are so good that others cannot but see in us the living goodness of the Risen One (see SV.EN XIIIa:91).

Lord Jesus, open our eyes and our ears, and clean our hearts. In that way, we will see you risen, and you will, in turn, make us attest that you are alive.


4 April 2021

Easter Sunday of the Resurrection of the Lord (B)

Acts 10, 34a. 37-43; Col 3, 1-4/1 Cor 5, 6b-8; Jn 20, 1-9


VERSIÓN ESPAÑOLA

Testificar que Jesús está entre los vivos

El Señor Jesús ha resucitado y se ha aparecido a los discípulos. Los elige él como testigos que puedan testificar que él vive.

Los discípulos no han visto a Jesús resucitar. Al inicio, María Magdalena solo puede testificar que ha visto la losa quitada de la tumba.

Por otra parte, lo más que pueden decir Pedro y el otro discípulo es que han encontrado vacía la tumba. También pueden decir que lo que han visto en la tumba no indica el robo que se ha imaginado María.

El otro discípulo puede testificar por encima que lo que ha visto le ha dado razón para creer. Y queda sin nombre; él es todo cristiano que ve y cree.

Los tres, pues, sea cual sea la conclusión de cada uno, no son testigos oculares de la resurrección. Solo pueden testificar, junto con los demás discípulos, que han visto a Jesús vivo con cuerpo que no limita barrera alguna.

Resulta que logran testificar de forma convincente que el que murió ahora vive. Es que pronto los creen unas tres mil personas (Hch 2, 41). Luego más de cinco mil (Hch 4, 4). Y aun gentiles, como Cornelio, los creen también. De verdad, ha alcanzado hasta toda la tierra el testimonio de los discípulos.

Cómo logran testificar los discípulos de forma creíble.

Todo se debe a la gracia y el Espíritu de Dios. Dios, sí, escoge a los sin cultura y sin instrucción para desconcertar a los sabios (Hch 4, 13; 1 Cor 1, 27). Hace él que sea impactante el testimonio de ellos.

A su vez, los discípulos no dan razón para que Dios se les resista. No demuestran la doblez del que se tiene por justo ante Dios y tiene en poco al vecino (Lc 18, 11-12). Le procuran la salud, en vez de despreciarlo.

Se muestran débiles también y con necesidad de Dios. El encerrarse ellos en una casa por miedo es un modo, tal vez inconsciente, de decirse débiles. Y como oran, dejan claro que se reconocen necesitados de la protección de Dios.

Dios, sí, da gracia a los humildes y les enseña el camino (Stg 4, 6; 1 Pd 5, 5; Sal 25, 9; 138, 6; Prov 3, 34). Por lo tanto, ven también los discípulos lo que quiere Dios, y así van más allá de sus prejuicios. Y así también descubren el sentido que encierra lo que se ve con los ojos; buscan los bienes de arriba.

Se les concede además la mansedumbre y el valor para predicar. Y para obedecer a Dios antes que a los hombres. El celo y la mortificación son de ellos también. Pues se alegran de sufrir por Jesús y están dispuestos ellos aun a entregar el cuerpo y derramar la sangre.

Testificar al igual que los discípulos.

No somos de ninguna manera testigos oculares (véase 1 Pd 1, 8); igual se nos llama a testificar. También por pura misericordia de Dios se nos llama a los débiles (SV.ES IX:332).

Y si logramos testificar de la misma forma creíble que los discípulos, aún más tendremos que dar gloria a la grandeza del Señor. Y aún más se habrá de alegrar nuestro espíritu en Dios, si somos tan buenos que no puedan los demás sino ver en nosotros la bondad viva del Resucitado (véase SV.ES X:92).

Señor Jesús, ábrenos los ojos y el oído, y límpianos los corazones. Así te veremos a ti resucitado, y nos capacitarás, a tu vez, para testificar que estás entre los vivos.


4 Abril 2021

Domingo de Pascua de la Resurrección del Señor (B)

Hch 10, 34a. 37-43; Col 3, 1-4/1 Cor 5, 6b-8; Jn 20, 1-9