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Baptism of the Lord, Year C-2019

Baptism with the Holy Spirit and Fire

Jesus is God’s very dear Son and his Christ. His baptism authenticates him so. And he will baptize whomever believes in him with the Holy Spirit and fire.

Receiving prayerfully John’s baptism of repentance, Jesus shows once again that he is one with us sinful human beings. But he is also manifested at the same time as God’s beloved Son and pleasing Servant. He is the one who has the fullness of the Holy Spirit and power. At once God and man, then, Jesus makes possible for us “at-one-ment” with God.

Moreover, those who receive the baptism with the Holy Spirit and drink of the Spirit’s power make up one body (1 Cor 12, 13). And it does not matter of what race, tongue, people or nation we are. For God shows no partiality; everyone who is in awe of him and acts uprightly is acceptable to him.

And Jesus’ baptism heightens awareness of his oneness with God and human beings. So also should our own baptism lead us to a similar awareness. We should have the conviction of Etty Hillesum. That is to say, ours must be her belief “that humanity forms a chain whose links are welded to each other.” We should say with her:

I have a duty to live in the best way and with the utmost conviction, until the last breath: then my successor
will no longer have to start all over again, and with so much effort.

Indeed, we should reveal the truth that we are “in debt” to others and have to live “in favor” of others.

Lord Jesus, our baptism brings us into communion with you and others. May we rejoice with those who rejoice and weep with those who weep, so that we may be truly Christian and fully human (SV.EN XII:222).


13 January 2019

Baptism of the Lord (C)

Is 42, 1-4. 6-7; Acts 10, 34-38; Lk 3, 15-16. 21-22


VERSIÓN ESPAÑOLA

Bautismo con Espíritu Santo y fuego

Jesús es el Hijo amado y el Ungido de Dios. Su bautismo lo autentica como tal. Y bautizará Jesús con Espíritu y fuego a todo aquel que crea en él.

Orando recibe Jesús el bautismo de conversión predicado por Juan. Así se nos revela una vez más que se une él a nosotros seres humanos pecaminosos. Pero al mismo tiempo queda manifestado también como el Hijo amado de Dios y el Siervo en quien Dios se complace. Él es quien posee plenamente al Espíritu Santo y su fuerza. Dios y hombre a la vez, Jesús es quien hace posible que haya unión íntima entre Dios y los hombres.

Además, quienes reciben el bautismo con Espíritu Santo y beben del fuego espiritual forman un solo cuerpo (1 Cor 12, 13). Y no importa que sean de la raza, lengua, pueblo o nación que sea. Pues Dios no hace acepción de personas, sino que acepta al que queda asombrado ante él y practica la justicia.

Y el bautismo de Jesús le hace tomar mayor conciencia de la unión entre él y Dios, por una parte, y entre él y los hombres, por otra parte. A tal conciencia nos debe llevar asimismo nuestro bautismo, de modo que logremos tener la convicción de Etty Hillesum. Es decir, ha de ser nuestra su creencia «de que la humanidad forma una cadena cuyos anillos han sido soldados unos con otros». Tenemos que decir lo que ella:

Tengo el deber de vivir de la mejor manera y con la máxima convicción, hasta el último aliento.
Entonces, mi sucesor no tendrá que volver a comenzar desde el principio y con tantos esfuerzos.

Debemos dar a conocer, sí, la verdad de que nacemos todos «en deuda» con otros y estamos destinados a vivir «a favor» de otros.

Señor Jesús, por nuestro bautismo entramos en comunión contigo y con los demás. Haz que nos alegremos con los alegres y lloremos con los que lloran, para que seamos verdaderos cristianos y hombres plenamente maduros (SV.ES XI:561).


13 Enero 2019

Bautismo del Señor (C)

Is 42, 1-4. 6-7; Hech 10, 34-38; Lc 3, 15-16. 21-22