Sections

Portada

Introducción - ¿Cómo buscar, editar o crear un artículo - Índice alfabético de artículos

Artículo destacado

editar
Vincente de Paúl

Vicente de Paúl (Pouy, Landas, abril de 1581? - París, 27 de septiembre de 1660).

De familia campesina modesta, es el tercero de seis hermanos. Estudia en Dax, Zaragoza y Toulouse donde termina sus estudios de Filosofía y Teología.

En 1600 es ordenado sacerdote.

En 1613 entra en la importante casa de los Señores de Gondi como preceptor de los niños y posteriormente director espiritual de la señora. Las condiciones de vida materiales y espirituales de la población campesina y del clero que la atiende y su propia evolución espiritual, llevan a Vicente a dedicar el resto de su vida a la evangelización y redención espiritual y material de los pobres y a la formación de los sacerdotes.

Funda las Cofradías de la Caridad, en 1617, la Congregación de la Misión, en 1625, y la Compañía de las Hijas de la Caridad, en 1633 con Luisa de Marillac.

En 1737 es canonizado por el papa Clemente XII y en 1885 el papa León XIII lo proclama Patrono universal de todas las obras de Caridad.

Leer más

Efemérides del 19 de septiembre de 2019

actualizar día - ver otro día - editar

1598. El Obispo de Tarbes, Salvat Diharse, en su catedral, ordena a Vicente de Paúl subdiácono. Probablemente Vicente ha recurrido al obispo de Tarbes por encontrarse vacante la sede de Dax.

1649. Conferencia de Vicente de Paúl a las Hijas de la Caridad sobre el amor de Dios. Vicente explica que el tema se encuentra en el evangelio de ese día, en el que Nuestro Señor, al ser interrogado por un doctor de la ley sobre el mayor de los mandamientos, responde: "Amarás a Dios con todo tu corazón, toda tu alma, todo tu pensamiento, etc.". A Luisa de Marillac le ha parecido apropiado que se eligiera este tema que se divide en tres puntos: razones por las que las Hijas de la Caridad, como todos los cristianos, pero más especialmente, están obligadas a amar a Dios de esta manera; signos de que se ama a Dios; medios para adquirir y aumentar este amor, pues no basta con tenerlo sino que debe ir creciendo siempre. Vicente escucha y comenta los pensamientos de las hermanas sobre cada uno de los puntos. Los motivos que se dan para amar a Dios son: que es infinitamente bueno; las ha llamado a la Compañía; somos sus criaturas y es nuestro creador y redentor; si no nos aplicamos a este santo amor, nuestras obras no contarán para nada; sin este amor, muy difícilmente perseveraremos en la vocación y cumpliremos las reglas y atenderemos a los enfermos como debemos. Como signos de que se le ama se citan: tener gran deseo de agradarle; guardar sus mandamientos; guardar las reglas; superar, por su amor, las dificultades en las cosas contrarias a nuestros sentidos, razón y voluntad; apenarse de ofenderle; complacerse en hablar de Él. Como medios para amarle: estar sometida a Dios y a los superiores; pedir insistentemente ese amor; hacer a menudo actos para aumentarlo; la recepción de los sacramentos y en particular la eucaristía. Vicente aclara que cuando vayan a repetir lo que otras hayan dicho antes bastará que digan "he tenido el mismo pensamiento que mi hermana tal" y destaca dos motivos: Dios nos ha mandado que le amenos y amenaza con maldecir a los que no lo hagan. A continuación se pregunta qué es amar y contesta que "amar es querer bien para alguien, desear que cada uno conozca sus méritos, los estime, procurarle todo el honor y la satisfacción que depende de nosotros, desear que cada uno haga otro tanto y que la persona que amamos no sea atravesada por ninguna desgracia". Vicente dice que el amor a Dios tiende a querer su mayor gloria y todo lo que le da honor. Prosigue distinguiendo entre el amor afectivo, que procede del corazón y en el que ama a Dios lo ve continuamente presente, y el amor efectivo, en que se actúa por Dios pero sin sentir sus dulzuras. Previene a las hermanas que no sienten el amor afectivo, del que dice que es una gracia que Dios da a quien bien le parece, para que no se dejen desanimar por ello y pierdan la vocación. Como medios para estar en un acto perpetuo de amor Vicente propone: habituar el corazón a los buenos pensamientos y rechazar los malos, para lo que recomienda asociar el sonido del reloj a una llamada de Dios que dice "Hija mía, ámame; Hija mía, el tiempo pasa y la eternidad se acerca; dame tu corazón"; no decir nunca nada malo, no quejarse, no murmurar, no divertirse a costa de los demás, hablar bien de Dios y del prójimo; cumplir fielmente las reglas; sufrir las enfermedades y las calumnias.

1872. En México, el misionero José María Villaseca Aguilera funda la comunidad religiosa de las Hermanas Josefinas, que será definitivamente aprobada el 27 de febrero de 1920. Cuando las trescientas hijas de la Caridad que trabajaban en México sean expulsadas en 1874 para no regresar hasta 1945, las Hermanas Josefinas se encargarán de sus obras de atención a los necesitados.

Archivo de efemérides

Imagen destacada

editar

Carta de Vicente de Paúl al P. Get (1658)

Carta de Vicente de Paúl al P. Get, superior de Marsella. El manuscrito se conserva en la colección Talbot de la biblioteca de la Universidad de Georgetown.

Un documento muy similar es compilado por Pierre Coste con el nº 2687, a partir de una copia del archivo de la Misión sacada del original en casa del señor Hains, de Marsella. El texto de Coste es:

"De Paris, ce 18 d’octobre 1658.

Je prie M. Get, supérieur des prêtres de la Mission de Marseille, de s’employer en faveur de M. Jacques Gaultier, marchand de la même ville, vers M. le lieutenant de l’amirauté dudit Marseille en ce qu’il demandera de lui et généralement en tout ce qu’il désirera, en considération de la recommandation que m’en a faite un de mes amis.

Il prendra la peine aussi d’écrire, s’il lui plaît, à M. Le Vacher, de Tunis, de servir en ce qu’il pourra le sieur de Beaulieu, marchand, résidant audit Tunis.

Je suis cependant, en l’amour de N.-S.,

son très humble serviteur.

VINCENT DEPAUL,

i. p. d. l. M."

Que puede traducirse por:

"París, 18 octubre 1658

Ruego al P. Get, superior de los sacerdotes de la Misión de Marsella, que interceda en favor del señor Santiago Gaultier, comerciante de dicha ciudad, ante el Sr. lugarteniente general del almirantazgo de Marsella en lo que solicite de él y en general en todo lo que desee, en consideración a la recomendación que me ha hecho de él uno de mis amigos.

Se tomará la molestia, también, de escribir, por favor, al P. Le Vacher, de Túnez, para que atienda en lo que pueda al Sr. de Beaulieu, comerciante, con residencia en el citado Túnez.

Soy entretanto, en el amor de N.S.,

su muy humilde servidor,

VICENTE DEPAUL

indigno sacerdote de la Misión"

Archivo de imágenes destacadas